martes, 27 de agosto de 2013

Baja el pH del océnano y eso acelera el cambio climático

El descenso del pH marino acelera el calentamiento

Fecha de Publicación: 26/08/2013
Fuente: Portal Materia 
País/Región: Internacional

La acidificación de los océanos está alterando la vida submarina al tiempo que induce un aumento extra de las temperaturas. Un estudio muestra el papel que juega el fitoplancton en el cambio climático
Lo del cambio climático empieza a parecerse a una tormenta perfecta. A los efectos ya conocidos de las emisiones de CO2 (elevación de las temperaturas, mayor varibilidad del clima, alteración de ecosistemas terrestres…) se une ahora la creciente acidificación de los océanos. La reducción del pH de las aguas está afectando negativamente a la vida marina. Pero, además, estaría reduciendo la presencia de un subproducto de aquélla, el dimetil sulfuro. Este gas es uno de los espejos naturales que reflejan la radiación solar.
Dos estudios casi paralelos publicados en Nature Climate Change ilustran las dos caras del problema en el que se está convirtiendo la acidificación de los mares. En el primero, investigadores del alemán  del Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina han analizado el impacto de las emisiones de CO2 en el océano y cómo este impacto está alterando las condiciones en las que viven cinco grandes taxones (corales, crustáceos, moluscos, vertebrados y equinodermos).
Los mares del planeta son claves en la regulación climática. Secuestran más del 25% del dióxido de carbono liberado en la atmósfera, salvando al planeta de un mayor calentamiento. Pero el aumento de las aportaciones de CO2 provocadas por el hombre  está superando las capacidades de este almacén natural. Una vez disuelto en el agua buena parte del CO2 se convierte en ácido carbónico y hace descender la concentración de los iones de hidrógeno (pH) hasta niveles con los que las distintas especies no saben como lidiar.
“Nuestro estudio muestra que todos los grupos de animales estudiados se están viendo afectados negativamente por las mayores concentraciones de dióxido de carbono”, explica la coautora del trabajo Astrid Wittman, en una nota. Pero no todas las especies sufren por igual la acidificación de los océanos. Mientras vertebrados como los peces están adaptándose relativamente bien a la reducción del pH del agua, otros con metabolismo más lento, se llevan la peor parte. “Los corales, equinodermos y moluscos están reaccionando de forma muy sensible al descenso del pH”, añade. En el caso de los corales, por ejemplo, esto estaría provocando una débil calcificación que, unida a la elevación de la temperatura del agua, está acabando con ellos en muchos lugares del planeta.
Para su trabajo, Wittman y sus colegas han repasado decenas de estudios que en los últimos años se han centrado en el efecto de la acidificación en los organismos vivos. Muchos de ellos se habían detenido en estudiar especies concretas y ellos han querido dar una visión de conjunto. Con esos datos volcados sobre las proyecciones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), los investigadores dibujan un futuro muy diferente a la situación actual de la vida marina. Aunque sus resultados para el 5 Informe de Evaluación (AR5) del IPCC no se harán públicos hasta el año que viene, los investigadores adelantan que se está produciendo una profunda alteración del ecosistema marino.

El papel del dimetil sulfuro
En la misma edición de Nature, otros investigadores alemanes, éstos del Instituto Max Planck para la Meteorología, desvelan cómo la acidificación del mar está teniendo un efecto secundario que acelera el calentamiento global. El aumento de los niveles de CO2 en el agua reduce el pH, lo que está alterando los distintos ecosistemas marinos. Pero hay uno en particular que, de tan pequeño, los científicos no se habían detenido a valorar su impacto global sobre el planeta.
En su ciclo vital, el fitoplancton genera grandes cantidades de un gas, el dimetil sulfuro. De hecho, las emisiones oceánicas de este subproducto son el origen de la mayor parte del sulfuro arrojado a la atmósfera de forma natural. Su papel en el clima es clave. Una vez en el aire, los compuestos de azufre se oxidan formando aerosoles de sulfato. Estos aerosoles cumplen una doble función. Por un lado reflejan la luz del Sol hacia el exterior. Por el otro, funcionan como núcleos de condensación de nubes.
Lo que han comprobado los investigadores es que hay una relación directa entre la acidificación y la liberación de dimetil sulfuro oceánico: el descenso del pH del agua está reduciendo de forma paralela la creación de dimetil sulfuro por el fitoplancton y su expulsión a la atmósfera. Ésto reduciría su menguante capacidad reflectora de la radiación y la creación de nubes, disminuyendo aún más el efecto albedo.
Desde el inicio de la era industrial, el valor medio del pH del agua marina se ha reducido en 0,1 puntos. Pero, según las proyecciones climáticas que han hecho, para 2100, podría bajar más de 0,5 puntos. Tal descenso llevaría aparejada una bajada de hasta un 18% de las emisiones de dimetil sulfuro. Por sí sola, esta reducción podría elevar la temperatura global en casi medio grado más, algo no contemplado hasta ahora en las proyecciones del IPCC.

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Los corales pueden tener una luz de esperanza

La ciencia que puede salvar a los amenazados corales

Fecha de Publicación
: 27/08/2013
Fuente: BBC
País/Región: Internacional

Los arrecifes de coral están amenazados en todo el mundo, pero una serie de avances científicos ofrece esperanza para estos sensibles ecosistemas.
 

Dinamitados, destrozados por las anclas de los barcos o afectados por el calentamiento de los océanos que habitan, los arrecifes coralinos sufren un ataque humano sostenido.
 

Un informe reciente reveló que la Gran Barrera de Coral, frente a la costa australiana, ha perdido el 50% de sus corales en los últimos 30 años, y los arrecifes del Caribe tanto como el 80%.
 

Sin embargo, algunos expertos aseguran que gracias a la ciencia podrían no sólo restaurar estos ecosistemas asediados sino también hacerlos más resistentes a las enfermedades.
 

"Creo que quizás debemos moderar las predicciones que aseguran que no habrá corales en 50 años", dice Eugene Rosenberg, microbiólogo especialista en corales de la Universidad de Tel Aviv en Israel.
 

"De hecho, soy uno de los pocos optimistas sobre el futuro de los arrecifes de coral".
 

Rosenberg tiene razones para el optimismo: ha descubierto una cura para la llamada plaga blanca, una enfermedad que ha arrasado arrecifes desde el Mar Rojo hasta los Cayos de Florida.
 

"Las enfermedades bacterianas en los corales son un gran problema y el cambio del entorno –aumento de las temperaturas, de la contaminación y de las algas– conducen a que haya infecciones más frecuentes y más severas", explica Rosenberg.
 

"La plaga blanca es una enfermedad predominante y probamos que una bacteria particular es la causante".
Tras identificar esta bacteria, el científico recolectó varios virus naturales del mar –conocidos como bacteriófagos o fagos– y los introdujo en los corales enfermos.
 

"Hallamos fagos que pueden atacar y matar esta enfermedad", dice. "En el estudio más reciente, encontramos que podríamos proteger contra la implantación de la bacteria y prevenir que se propague la enfermedad".
 

"Es un fenómeno natural, sólo estamos empujando un poco la balanza en favor de los fagos".

Poca investigación
 

Aunque el trabajo de Rosenberg ofrece esperanzas, dice que no se está haciendo suficiente investigación científica sobre las enfermedades coralinas.
 

"Hay un montón de gente trabajando sobre los corales, pero en términos de prevención o cura de enfermedades no hay casi nada", opina el científico de 78 años, que acaba de retirarse.
 

Sin embargo, cree que los arrecifes de coral podrían sobrevivir sin ayuda humana y que los peligros del cambio climático no son tantos.
 

"La gente dice que el calentamiento global está ocurriendo cada vez más rápido y que los corales no pueden adaptarse, pero los microbios –y hay miles de ellos asociados a cada coral– pueden cambiar más rápido de lo que pensamos".
 

Pero quienes trabajan en el terreno no están tan seguros.
 

"Ya estamos viendo los efectos (del cambio climático) y los estamos viendo con más frecuencia", explica Tom Moore, coordinador de restauración de corales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en Washington D.C., Estados Unidos.
 

"Los corales son muy sensibles a la temperatura del agua y viven en una gama de temperaturas muy estrecho".
 

Cuando el agua supera los 30ºC, el coral expulsa el alga que vive en él –un proceso conocido como blanqueamiento– que hace que el coral se vuelva blanco y más proclive a las enfermedades.
 

El cambio climático también se relaciona con la acidificación del océano, que afecta el desarrollo de los corales.
 

"El coral crece tomando carbonato de calcio del agua y si el océano se vuelve más ácido ese proceso no puede ocurrir", dice Moore. "Podríamos llegar a ver que la disolución de los corales".

La amenaza inmediata
Pero además del calentamiento global, factores humanos como la polución, la sobrepesca y los vertidos de fertilizantes suponen una amenaza más inmediata para estos animales.
 

Estos impactos difieren de acuerdo a la región: se piensa que el aumento del tráfico marítimo está degradando la Gran Barrera de Coral en Australia, mientras que la pesca con dinamita y la ineficiente gestión de aguas cloacales ha causado daños a arrecifes coralinos en el sudeste asiático.

En India, China y Estados Unidos uno de los problemas más grandes es el vertido de fertilizantes desde los campos de cultivo hacia el océano, que acelera el crecimiento de las algas que asfixian al coral.
 

"El cambio de actitud es el desafío más grande que enfrentamos", explica Dirk Petersen, presidente de Secore, una organización con base en Alemania que investiga el proceso de reproducción del coral. "Necesitamos aliviar la presión que sufren los corales".
 

Petersen organiza talleres alrededor del mundo para que las comunidades aprecien sus arrecifes de coral, que son criaderos de peces, atraen el turismo y protegen a la costa de las tormentas.
 

Todos esos "servicios" al ecosistema tienen un valor global estimado de U$375.000 millones al año.
 

Aunque Score reconoce que es mejor prevenir que curar, está probando proyectos de restauración en México, la isla Guam en el Pacífico y Curazao en el Caribe.
 

En algunos casos, recuperar un arrecife puede ser tan simple como pegar el coral roto, pero para cultivarlo desde cero, el proceso requiere espermatozoides y óvulos –también llamados gametos– que se obtienen cuando los corales los liberan al agua en un proceso de fecundación externa.

La reproducción de los corales
Pero estos procesos ocurren una vez al año y en noches de Luna llena.
 

Una vez que fueron liberados, los gametos flotan hacia la superficie para fecundarse y si tienen éxito vuelven a sumergirse hacia el lecho marino para crecer como corales.
 

Sin embargo, los eventos climáticos y la actividad humana –como la pesca o la navegación– pueden alterar este ciclo. Por esta razón, investigadores como 
Petersen recolectan gametos y los ponen a resguardo en el laboratorio.
 

"Ponemos juntos esperma y óvulos de colonias diferentes para aumentar la diversidad genética, esto los hará más resistentes a las enfermedades", explica.
 

"Después de que han sido fecundados y se han adherido a una superficie, los ponemos en criaderos en el mar".
 

Allí, explica el científico, los dejan crecer antes de trasladarlos al arrecife, en un proceso que puede llevar hasta un año.
 

Las organizaciones NOAA y Score son de las pocas que han probado esta técnica con éxito.
 

"Ya hemos pasado la fase experimental", dice Moore.
 

"Pero lo que no tenemos es el dinero para hacer este trabajo a una escala significativa. Las grandes inversiones necesarias para hacer que cambie la tendencia aún no han llegado."
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jueves, 22 de agosto de 2013


IMPACTO ECONOMICO Y ECOLÓGICO DEL PETROLEO
Introducción
El petróleo es un líquido oleosos bituminoso de origen natural. También recibe los sig. nombres: petróleo crudo, crudo petrolífero o “crudo”.
La palabra petróleo proviene del latín petroleum (petra, piedra y oleum, aceite), que significa aceite de piedra. Los antiguis mexicanos lo conocieron como chapopote, término derivado del náhuatl chapoctli (chiáhuatl, grasa y poctli, humo).
Se encuentra en grandes cantidades bajo la superficie terrestre y se emplea como combustible y materia prima para la industria química (medicinas, fertilizantes, productos alimenticios, objetos de plástico, materiales para construcción, pinturas y textiles y para generar electricidad).
Características
El petróleo es fundamentalmente una mezcla de hidrocarburos, diversos análisis muestran que contiene entre 76 y 86 de carbono y entre 10 y 14 de hidrógeno. En menor proporción se encuentra oxígeno, azufre, nitrógeno y compuestos metálicos de vanadio, hierro y níquel. Contiene elementos gaseosos, líquidos y sólidos.
Se encuentra en tres estados de agregación: El petróleo sólido se encuentra disuelto en el petróleo líquido y es de color negro; se le conoce como chapopote. El petróleo líquido tiene un color entre ámbar y negro; su densidad es menor que la del agua. El petróleo gaseoso, conocido como gas natural, es inodoro, incoloro e insípido.
Formación
El petróleo se forma bajo la superficie terrestre por la descomposición de organismos marinos. Los restos de animales minúsculos que viven en el mar se mezclan con las finas arenas y limos que caen al fondo en las cuencas marinas tranquilas. Estos depósitos, ricos en materiales orgánicos, se convierten en rocas generadoras de crudo. El proceso comenzó hace muchos millones de años, cuando surgieron los organismos vivos en grandes cantidades, y continúa hasta el presente. Los sedimentos se van haciendo más espesos y se hunden en el suelo marino bajo su propio peso. A medida que se van acumulando depósitos adicionales, la presión sobre los situados más abajo se multiplica por varios miles, y la temperatura aumenta en varios cientos de grados.

domingo, 18 de agosto de 2013

derechoPensar que los Derechos de la Naturaleza aparecen en la esfera mundial en la última década sería desconocer no sólo el crecimiento de una conciencia mundial cada vez más sensibilizada con su entorno, sino también, las múltiples formas de relacionarse con la naturaleza que los diversos pueblos han desarrollado a lo  largo del tiempo.


Es mas bien reciente, la concepción del ser humano de una tierra muerta, de naturaleza contenedora de recursos naturales, la cual debe de ser dominada y explotada como única manera de alcanzar la evolución y el desarrollo de las personas, donde el imaginario es el crecimiento económico ilimitado hasta llegar al ideal de la sociedad occidental de “hombre blanco, poseedor de automóvil individual, lujosa mansión, celular, internet y hamburguesas”. ¿Es éste el deseable e inevitable rumbo al que todos los seres humanos debemos alcanzar?

Un 5 de Marzo murio Stalin, Un 5 de Marzo nace Rosa Luxemburg.

Murio Chavez, uno de los pocos que ha logrado hacer “cambios” coptando elementos del ejercito para crear un ejercito dentro del ejercito para la toma del poder. Esto lo realiza formando el año ’77 colectivos politicos dentro del ejercito para crear el Ejercito Bolivariano Revolucionario 200 (EBR200). Luego da el salto al crear el Movimiento →


sábado, 9 de febrero de 2008

Un Manifiesto Ecosocialista

Publicamos a continuación el “Manifiesto Ecosocialista” que redactaran J.Kovel y M.Löwy. No sólo nos parece interesante para el debate por sus formulaciones y planteamientos, sino por su “actualidad política”, en especial en el debate político español. Porque el término “ecosocialismo” está siendo utilizado por muchos: desde la dirección de I.U. e Iniciativa per Catalunya Verds, hasta múltiples organizaciones verdes y ecologistas. También por muchos de sus detractores “ortodoxos”. Pero de lo que unos y otros comentan sobre la cuestión, puede desprenderse que tienen una visión muy distinta a la de los autores del Manifiesto y la red que promueven (Red Ecosocialista Internacional). Parece que a nuestros “políticos” les interesa más el nombre que el contenido, demostrando una vez más su oportunismo y su afán por ganar rápidamente votos y apoyos.

Porque los autores del Manifiesto vinculan estrechamente la lucha contra el capitalismo y la defensa del medioambiente. Para ellos no es posible reformar el sistema capitalista. Sólo su superación, su transformación radical en otro tipo de sociedad (la socialista) es la garantía de que esa barbarie que nos amenaza (la de la destrucción de los ecosistemas sobre los que se sustenta nuestra propia existencia) no llegará a hacerse efectiva. Y en su análisis del capitalismo mundial de nuestros días, plantean todas las cuestiones centrales a las que los marxistas nos enfrentamos.
Un Manifiesto Ecosocialista
Joel Kovel y Michael Löwy
A MODO DE INTRODUCCIÓN

La idea de este manifiesto ecosocialista fue lanzada por Joel Kovel y Michael Löwy en el taller sobre ecología y socialismo que tuvo lugar en Vincennes, cerca de París, en septiembre de 2001. Todos sufrimos la dolencia crónica de la paradoja de Gramsci, vivir en una época en la que el viejo orden agoniza (llevándose la civilización con él) mientras que el nuevo orden no parece capaz de nacer. Pero, al menos, puede ser anunciado. La sombra más oscura que se cierne sobre el presente no es el terror, ni el desastre ambiental, ni la recesión o la depresión mundial, sino el fatalismo internalizado que dice que no existe otra posibilidad que el orden mundial del capital. Por eso quisimos negar deliberadamente el estado de ánimo actual de avenencia inquieta y asentimiento pasivo.

El ecosocialismo no es todavía un espectro, ni tampoco está basado en ningún partido o movimiento concreto. Es solamente una línea de razonamiento que parte de una determinada interpretación de la crisis actual y de las condiciones necesarias para superarla. No tenemos ninguna pretensión de omnisciencia. Por el contrario, nuestra meta es invitar al diálogo, a la discusión, a las enmiendas y, sobre todo, a pensar cómo puede realizarse esta idea. A todo lo ancho del universo caótico del capital mundial surgen espontáneamente puntos innumerables de resistencia. Muchos son intrínsecamente ecosocialistas en su contenido. ¿Cómo podría hacerse que confluyeran todos ellos? ¿Podemos pensar en una "internacional ecosocialista"? El espectro, ¿podría llegar a materializarse? A tal efecto, pedimos a los lectores que respondan a esta revista.

UN MANIFIESTO ECOSOCIALISTA

El siglo XXI se abre con una nota catastrófica, una situación de calamidad ecológica sin precedentes y un orden mundial caótico preñado de terror y de focos de guerra de baja intensidad que se expanden como gangrenas en grandes áreas de África central, Oriente Medio, Asia central y meridional y las zonas noroccidentales de Sudamérica, y desde ahí reverberan a través de los continentes.

Desde nuestro punto de vista, la crisis ecológica y las crisis de ruptura social están intensamente interrelacionadas y deben considerarse manifestaciones diversas de las mismas fuerzas estructurales. La primera surge en líneas generales de una industrialización desenfrenada que abruma la capacidad de la Tierra para amortiguar y contener la desestabilización ecológica. La segunda proviene de la forma de imperialismo conocida como mundialización (o "globalización"), con sus efectos desintegradores de las sociedades que se interponen en su trayectoria. Por lo demás, esas fuerzas subyacentes son esencialmente aspectos distintos del mismo impulso que es el dinamismo central que mueve al conjunto: la expansión del sistema capitalista mundial.

Creemos que hay que rechazar todos los eufemismos y las medias tintas propagandísticas de la brutalidad de este sistema, los camuflajes con pintura verde de sus costos ecológicos y el enmascaramiento de sus costos humanos con palabras de democracia y derechos humanos. Por el contrario, insistimos en que es necesario contemplar al capital desde el punto de vista de lo que han sido realmente sus efectos y resultados.

Con su imperativo a expandirse constantemente buscando la rentabilidad, el sistema actúa sobre la naturaleza y su equilibrio ecológico, exponiendo los ecosistemas a contaminantes desestabilizadores, degradando hábitats cuyo desarrollo ha requerido milenios hasta permitir la multiplicidad de los organismos, malgastando los recursos y reduciendo la sensual vitalidad de la naturaleza a la intercambiabilidad fría que exige la acumulación del capital. Desde el punto de vista de la humanidad y de las necesidades humanas de autodeterminación, de comunidad y de existencia significativa, el capital reduce a la mayoría de la población mundial a una mera reserva de fuerza de trabajo, mientras que desecha a gran parte del resto como un fastidio inútil. El capital ha invadido las comunidades y ha minado su integridad mediante su cultura mundial masiva de consumismo y despolitización. El capital ha aumentado las desigualdades de riqueza y poder a niveles sin precedentes en la historia humana y ha sido uña y carne de una red de estados clientes corruptos cuyas élites locales hacen el trabajo sucio de represión, ahorrándole al centro la infamia. Y bajo la supervisión global de las potencias occidentales y de la superpotencia estadounidense, el capital ha puesto en marcha una red de organizaciones transestatales para minar la autonomía de la periferia y mantenerla endeudada, mientras sostiene un aparato militar enorme para hacer que se obedezca al centro del sistema.

En nuestra opinión el sistema capitalista actual no puede regular la crisis que él mismo ha puesto en marcha, ni mucho menos superarla. El sistema no puede solucionar la crisis ecológica porque hacerlo requiere fijar límites a la acumulación, lo cual es una opción inaceptable para un sistema social sustentado sobre el imperativo de crecer o morir. Y no puede solucionar la crisis planteada por el terror y otras formas de rebelión violenta porque hacerlo significaría abandonar la lógica del imperio, lo que a su vez impondría límites inaceptables al crecimiento y a todo el "estilo de vida" que el imperio defiende. Su única opción es recurrir a la fuerza bruta, incrementando así la alienación y sembrando el germen de nuevos terrorismos... y más contraterrorismo, en evolución hacia una variante nueva y maligna de fascismo.

En suma, el sistema capitalista mundial está históricamente arruinado. Se ha convertido en un imperio incapaz de adaptarse, cuyo gigantismo extremo revela la debilidad de sus fundamentos. En términos ecológicos es profundamente insostenible y hay que cambiarlo, o, mejor dicho, reemplazarlo, si se pretende que el futuro sea digno de vivirse.

Así ha vuelto a plantearse otra vez la drástica alternativa de "socialismo o barbarie" que una vez planteó Rosa Luxemburg y en la que la barbarie refleja ahora la huella del siglo que ha transcurrido y asume el aspecto de la catástrofe ecológica, del contraterror del terror y de su degeneración fascista. ¿Pero, por qué volver a hablar de socialismo, por qué revivir esa palabra aparentemente consignada al basurero de la historia por los fracasos de sus interpretaciones del siglo XX? Solamente por una razón: porque la noción del socialismo, a pesar de su abatimiento y su falta de realización todavía implica la superación del capital. Si hay que vencer al capital -tarea ahora urgente para la supervivencia de la civilización misma-, el resultado forzosamente será "socialista", pues ese es el término que implica la solución de continuidad con el capitalismo y el paso a una sociedad poscapitalista. Creemos que el capital es radicalmente insostenible y aboca a la barbarie como hemos explicado, pero también creemos que hay que construir un "socialismo" capaz de superar las crisis que el capital ha desencadenado. Y si los "socialismos" del pasado no han podido hacerlo, entonces, si optamos por no someternos a una barbarie final, tenemos que luchar por un socialismo que tenga éxito. E igual que la barbarie ha cambiado, reflejando el siglo transcurrido desde que Rosa Luxemburg enunció su drástica alternativa, también el nombre y la realidad del socialismo deben cambiar para adecuarse a la realidad de nuestro tiempo.

Todas estas razones son las que nos llevan a denominar "ecosocialismo" a nuestra interpretación del "socialismo" y a actuar por su realización.