martes, 19 de junio de 2012



  • Qué es Rio+20
Cuando se habla de desarrollo sostenible, se habla de las personas, de crear empleos y mejorar sus medios de subsistencia mientras se respeta el medio ambiente. Esto implica generar un esfuerzo común en la lucha contra la pobreza, la prevención y recuperación de conflictos, el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y la construcción de instituciones de gobierno responsables.
El desarrollo sostenible consiste en redefinir el progreso humano y el bienestar global. Se requiere un cambio en cómo medimos el progreso, tanto en el sector privado como en el público. Los ejemplos de Costa Rica o Croacia demuestran que es posible combinar la larga esperanza de vida con bajas emisiones de carbono y el crecimiento económico.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2012, "Río +20", será una oportunidad sin precedentes para debatir cómo el desarrollo sostenible puede llegar a ser una realidad para los siete mil millones de personas que completan el planeta hoy día, y para definir el futuro que queremos para los nueve mil millones que se espera que vivan en 2050.

ACERCA DE LA CUMBRE DE RÍO+20

Cumbre Río+20: a la espera de un acuerdo que salve al planeta

En 2030, el mundo necesitará 50% más alimentos, 45% más energía y 30% más agua. Para financiar la transición hacia una economía verde Europa quiere crear una organización internacional encargada del medio ambiente, pero Estados Unidos y Brasil se oponen.
Imagen de Cumbre Río+20: a la espera de un acuerdo que salve al planeta
Protestas en Río de Janeiro contra las políticas de las grandes potencias - AP
Líderes mundiales comenzaban a llegar a Rio de Janeiro en vísperas de una cumbre para preservar los recursos naturales del planeta y sacar a millones de la pobreza, pero las tensas discusiones amenazan con diluir el acuerdo entre 193 países.

Un centenar de jefes de Estado y de Gobierno son esperados en Rio para la mayor conferencia en la historia de Naciones Unidas, 20 años después de la Cumbre de la Tierra de 1992.

No obstante, las negociaciones sobre un texto final que identifique los principales problemas del planeta y establezca un plan para enfrentarlos se han complicado, con Europa y ecologistas denunciando una reducción de las ambiciones.

Luego de meses de discusiones lideradas por la ONU que no lograron consenso, Brasil, país anfitrión, tomó las riendas de la negociación y presentó el martes un borrador de declaración final en una reunión plenaria, a la espera de su aprobación.

"No es nuestra expectativa que sea alterado", afirmó Tovar Nunes, portavoz del canciller brasileño Antonio Patriota.

Para los ecologistas, el texto es muy poco ambicioso y debe ser analizado por los líderes mundiales.

"Pese a la sesión negociadora de la madrugada, el texto revisado es un fracaso colosal de liderazgo y visión de los diplomáticos. Deberían estar avergonzados", dijo el director general del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), Jim Leape.

"La Rio+20 se transformó en un fracaso épico. La conferencia falló en términos de equidad, ecología y de economía", estimó por su lado Daniel Mittler, director de Políticas Públicas de Greenpeace.

La cumbre de tres días que comienza mañana contará con la presencia del primer ministro chino Wen Jiabao, el ruso Dimitri Medvedev y el indio Manmohan Singh, así como del presidente francés François Hollande, el sudafricano Jacob Zuma y el iraní Mahmud Ahmadinejad, y la mayoría de los latinoamericanos.

Pero también habrá sonadas ausencias, como las del líder de la mayor economía del planeta, el estadounidense Barack Obama, y de la alemana Angela Merkel, la mayor economía europea tradicionalmente comprometida con el medio ambiente.

La jefa de la delegación de Venezuela, Claudia Salerno, dijo a la AFP que los países quieren evitar a toda costa que se repita el fantasma de Copenhague, la cumbre del clima de 2009, cuando las negociaciones fueron entregadas a los presidentes y acabaron en fracaso.

Los países difieren en cómo avanzar hacia la denominada "economía verde", quién financiará un crecimiento sostenible en los países más pobres y en la definición de "Objetivos de Desarrollo Sostenible" que reemplazarían los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU cuando éstos expiren en 2015 y que comprometerían a todos los países con metas sociales y ambientales.

Los europeos, que aspiraban a la creación de una Agencia Mundial del Medio Ambiente pero son reacios a comprometerse con más financiación para la cooperación en estos momentos de crisis, denunciaron un documento que carece de la "ambición" necesaria.

Titulado "El futuro que queremos", Brasil esperaba ver el documento final acordado por los países este martes, para cerrar la negociación, y entregarlo así a los presidentes para su visto bueno definitivo hacia el final de la cumbre el viernes.

En un mensaje a la conferencia, 40 ex jefes de Estado, premios Nobel y personalidades, destacaron que la evidencia científica de la degradación ambiental es "inequívoca".

"Estamos en el umbral de un futuro con riesgos ambientales sin precedentes. Los efectos combinados del cambio climático, la escasez de recursos, la pérdida de biodiversidad y de resistencia del ecosistema en un momento de creciente demanda plantea una amenaza real al bienestar de la humanidad", advirtieron.

Unos 50.000 activistas, empresarios, indígenas y estudiantes participan también en la conferencia Rio+20, un evento alternativo celebrado cerca del centro de Rio, a 40 km de la cumbre oficial y que intenta presionar a los jefes de Estado para que adopten medidas más ambiciosas en favor del futuro del planeta.

TOMADO DEL OBSERVADOR GLOBAL.COM

miércoles, 6 de junio de 2012

La Biodiversidad.-por escuelapedia.

La biodiversidad o diversidad biológica es la diversidad de la naturaleza viva. Desde 1986, el concepto ha alcanzado un uso generalizado entre los biólogos, ambientalistas, líderes políticos y ciudadanos informados en todo el mundo. Este uso ha coincidido con la creciente preocupación por la extinción observada en las últimas décadas del siglo XX.
Se puede definir como la variedad y variabilidad entre organismos vivos y la complejidad ecológica en el que ocurren. Se puede entender como una combinación de varios componentes jerárquicos: los ecosistemas, la comunidad, las poblaciones de especies y los genes en un área definida. La biodiversidad varía para las distintas regiones ecológicas, siendo mayor en las zonas tropicales que en climas templados.
Se refiere, por lo tanto, la variedad de la vida en la , incluyendo la variación genética dentro de poblaciones y especies, variedad de , , hongos macroscópicos, y los microorganismos, la variedad de funciones ecológicas realizadas por los organismos en los ecosistemas, y la variedad de comunidades, hábitats y ecosistemas formados por los organismos.
La biodiversidad se refiere tanto al número (riqueza) de las diferentes categorías biológicas y abundancia relativa (uniformidad) de estas categorías e incluye la variabilidad a nivel local (diversidad alfa), la complementariedad biológica entre hábitats (diversidad beta) y la variabilidad entre paisajes (diversidad gamma). Por lo tanto, incluye todos los recursos vivos, o recursos biológicos y genéticos, y sus componentes.
La especie humana depende de la biodiversidad para su supervivencia. No existe una definición acordada de la biodiversidad. Una definición es: “La medición de la diversidad relativa entre los organismos presentes en los diferentes ecosistemas. Esta definición incluye la diversidad dentro de cada especie, entre especies y la diversidad comparativa entre los ecosistemas.
Otra definición, más difícil, es la totalidad de genes, especies y ecosistemas en una región. Esta definición unifica los tres niveles tradicionales de la diversidad entre los seres vivos:
  • La diversidad genética – la diversidad de los genes dentro de una especie.
  • La diversidad de especies – la diversidad entre las especies.
  • La diversidad del ecosistema – la diversidad en un nivel superior de organización, incluidos todos los niveles de variación genética desde entonces.

martes, 5 de junio de 2012

ERIK GóMEZ-BAGGETHUN

Universidad Autónoma de Barcelona, UAB, y Universidad Autónoma de Madrid, UAM

BERTA MARTíN-LóPEZ

Universidad Autónoma de Madrid, UAM

Costes socioeconómicos asociados a la pérdida de biodiversidad

La pérdida de biodiversidad lleva asociados costes económicos y sociales que la contabilidad económica convencional no logra capturar. Se pone de relieve la necesidad de reformar los indicadores tradicionales de progreso económico.

La desaparición de especies es un fenómeno inherente a al proceso evolutivo. En al menos cinco ocasiones a lo largo de la historia geológica, se han dado episodios de desaparición masiva de especies conocidos como las "grandes extinciones", motivadas por fenómenos como meteoritos o glaciaciones. DESTACADOSTérminos clave de la economía de los ecosistemasPerfiles: Erik Gómez-Baggethun y Berta Martín-López
Por ejemplo, en la última gran extinción, ocurrida hace 65 millones de años, desaparecieron de un golpe en torno al 75% del total de las especies del planeta. No obstante, durante los lapsos de decenas de millones de años que generalmente han separado estos episodios, la extinción de especies ha ocurrido como un fenómeno gradual que tendía a ser compensado por tasas superiores de aparición de nuevas especies. Por ejemplo, los registros fósiles sitúan las tasas medias de extinción de especies marinas entre 0,1 y 1 extinciones por millón de especies y año y se ha estimado que las extinciones de mamíferos también están dentro de dicho rango.

Este patrón de extinciones se ha visto abruptamente modificado en los dos últimos siglos. Con el desarrollo tecnológico, y acontecido desde el despegue de la revolución industrial, la capacidad humana de modificar la superficie terrestre ha alcanzado tal magnitud que ha acabado por alterar algunos de los grandes procesos biofísicos que determinan el funcionamiento del sistema Tierra, en lo que algunos autores denominan proceso de cambio global. La comunidad científica argumenta que en la actualidad nos encontramos en una era en la que la naturaleza de las causas internas que subyacen al cambio planetario es cualitativamente distinta a la de las eras geológicas anteriores.

Nuestra era, referida por algunos científicos bajo el nombre de Antropoceno, se caracterizaría por el hecho de que por primera vez el ser humano habría empezado a competir con las fuerzas geológicas en capacidad de movilizar materiales y modificar los procesos básicos del funcionamiento planetario. El cambio global está acelerándose por la acción del ser humano, y los grandes "En la última gran extinción, ocurrida hace 65 millones de años, desaparecieron de un golpe en torno al 75% del total de las especies del planeta"impulsores de dicho proceso, que incluye los cambios en los usos del suelo, los cambios en los ciclos biogeoquímicos, el cambio climático, la sobreexplotación de recursos y la expansión de las especies invasoras, están generando consecuencias drásticas sobre los ecosistemas y la biodiversidad.

La comunidad científica estima que las tasas de extinción del Antropoceno superan entre 100 y 1.000 veces a las de épocas preindustriales. De esta manera, la tasa de extinción de especies habría superado en la actualidad las 100 extinciones por millón de especies conocidas y año, y se estima que podría multiplicarse por diez a lo largo del presente siglo en caso de no tomarse medidas decididas para frenar su pérdida.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estima que el 12% de las especies de aves, el 23% de los mamíferos, el 32% de los anfibios y el 25% de las plantas coníferas se encuentran actualmente en peligro de extinción. Lo anómalo de esta situación con respecto a las tasas de extinción registradas en épocas preindustriales ha llevado a algunos científicos a hablar del actual fenómeno de pérdida de biodiversidad como la sexta gran extinción, siendo la primera de las hasta ahora acontecidas que habría estado motivada por causas antrópicas.

Con el objeto de abordar el problema de la pérdida de biodiversidad, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, impulsó el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), que entraría en vigor un año después tras haber sido ratificado por 193 países. Además, desde el año 2002, estos países se comprometieron a reducir las tasas de la pérdida de la biodiversidad para el año 2010, declarado por Naciones Unidas como Año Internacional de la Biodiversidad. Ocho años después, no solo no se ha reducido el ritmo de pérdida, sino que se ha intensificado.

Del 18 al 29 de octubre se celebrará en Nagoya (Japón), la X reunión de la Conferencia de las Partes del CDB, donde se abordarán nuevos objetivos para ralentizar la pérdida de biodiversidad y se evaluarán la efectividad de las políticas y estrategias adoptadas hasta la fecha.





Los costes asociados a la pérdida de biodiversidad
Durante décadas ha habido un intenso debate sobre las implicaciones éticas y ecológicas de la pérdida de biodiversidad, pero, hasta hace poco, no es mucho lo que se ha dicho fuera de los círculos especializados acerca de sus implicaciones económicas. Cuando hablamos de economía, tendemos a pensar en flujos de dinero o de activos financieros que aparentemente guardan poca o ninguna relación con la biodiversidad. No obstante, hoy en día sabemos que economía y sociedad son enormemente dependientes de los ecosistemas y de la biodiversidad que estos albergan. Los ecosistemas no son solo la fuente de los materiales y la energía requeridos por el metabolismo económico para fabricar bienes y servicios, sino también los sumideros necesarios para procesar la contaminación y los residuos generados por la sociedad. Por otro lado, la biodiversidad desempeña un papel fundamental en el bienestar humano a través de la generación de los denominados servicios de los ecosistemas (ver glosario).

Los servicios de los ecosistemas son las contribuciones directas o indirectas de los ecosistemas al bienestar humano. Estos incluyen servicios de abastecimiento (productos tangibles como el alimento o la madera), servicios de regulación (beneficios obtenidos de manera indirecta de los procesos ecológicos, como el control de plagas, la formación del suelo o la depuración de agua), y servicios culturales (beneficios intangibles, como el ecoturismo, el valor estético o la educación ambiental).

Los beneficios reportados por ciertos servicios como las materias primas, los recursos energéticos o el alimento son evidentes y, por tanto, su reconocimiento no tiende a cuestionarse. No obstante, la percepción de los beneficios reportados por la mayoría de los servicios culturales y de regulación que no pasan por el mercado ni por los sistemas contables resulta más sutil, y por eso la importancia de estos servicios tiende a ser pasada por alto en la toma de decisiones. De esta manera, la invisibilidad de los servicios de regulación "Hoy en día sabemos que economía y sociedad son enormemente dependientes de los ecosistemas y de la biodiversidad que estos albergan"en el sistema socio-económico provoca que las políticas actuales de gestión favorezcan a los servicios de abastecimiento, a costa del resto de servicios, incentivando la transformación de ecosistemas naturales multifuncionales a usos industriales orientados a maximizar la producción de uno o pocos servicios. No obstante, cuando todos los servicios ecosistémicos afectados por un proyecto son debidamente identificados y valorados, las cifras económicas que avalan la aptitud de transformar los ecosistemas a usos industriales a veces se invierten. Por ejemplo, un conocido estudio realizado en los manglares del sur de Tailandia comparó los costes y beneficios asociados con la conservación de los manglares frente a los que resultarían de su conversión en granjas camaroneras. Si solo se consideraban los servicios de abastecimiento asociados al mercado, las cifras indicaban que era más beneficioso económicamente transformar los manglares. Sin embargo, una vez incluidos en el análisis los beneficios reportados por servicios de regulación, como la protección de la costa frente a fenómenos climáticos extremos, los resultados se invertían. Los mayores beneficios asociados a la conservación del manglar resultaban aún más evidentes cuando se descontaban los subsidios que perciben las camaroneras o los costes asociados a la contaminación y deterioro generado por la producción de camarones (Figura 1).

Uno de los ámbitos en los que este aspecto se refleja con mayor claridad son los sistemas de contabilidad macroeconómica. Como se ha visto anteriormente, el análisis económico convencional limita su objeto de estudio a aquellos servicios que se intercambian en el mercado y que, por tanto, tienen un reflejo monetario directo a través de los precios. De esta manera, los indicadores tradicionales de progreso económico tales como el PIB se limitan a recoger en su cómputo de beneficios los servicios que se intercambian en el mercado (que principalmente se limitan a los de abastecimiento); y en el de costes, la depreciación de los bienes de capital (por ejemplo, el desgaste de maquinaria e infraestructura).

No obstante, dejan fuera de su cómputo los beneficios económicos correspondientes a todos aquellos servicios de los ecosistemas cuyo uso o disfrute no pasa por los mercados, así como los costes asociados al deterioro de los ecosistemas de los que dichos servicios dependen, es decir, los costes asociados a la depreciación del capital natural (ver glosario).
Se pone de relieve que los sistemas contables convencionales y sus indicadores de prosperidad ofrecen medidas erróneas en una época en la que los ecosistemas y los servicios que generan están inmersos en un pronunciado proceso de deterioro y se tornan crecientemente escasos. Así lo atestigua la Evaluación de Ecosistemas del Milenio auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas, cuyos informes concluyen que durante los últimos 50 años dos terceras partes de los servicios ecosistémicos evaluados a escala global se están deteriorando.

Afortunadamente, gracias a los esfuerzos realizados durante décadas desde enfoques como la economía ecológica y la economía ambiental, hoy contamos con herramientas conceptuales y metodológicas para identificar y cuantificar los servicios de los ecosistemas tanto en términos biofísicos como en términos monetarios (Figura 2). Asimismo, se están dando los primeros pasos hacia una futura incorporación de los servicios de los ecosistemas y del capital natural en los sistemas de contabilidad nacional.





La Iniciativa TEEB: La Economía de los Ecosistemas y la BiodiversidadSegún nos acercábamos al Año Internacional de la Biodiversidad (2010), en el que se debería haber reducido la actual tasa de pérdida de biodiversidad, se tornaba evidente que no se estaba en la senda de alcanzar dicho objetivo. Ante este hecho, comienza a desarrollarse un debate sobre la necesidad de hacer llamamientos a la acción política usando enfoques con mayor impacto en los círculos de la toma de decisiones. En el año 2005, el “Informe Stern” sobre economía y cambio climático concluyó que se necesita una inversión equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático y que de no hacerse dicha inversión, el mundo se expondría a una recesión que podría alcanzar el 20% del PIB global.

El impacto político causado por dicho informe incrementó las expectativas sobre la persuasividad de las cifras monetarias como herramienta para comunicar la necesidad de tomar medidas decididas de acción política. Este es el contexto en el que nace el proyecto de The Economics of Ecosystems and Biodiversity (TEEB) a iniciativa de la Cumbre del G-8+5 en Postdam en el año 2007. Emulando el planteamiento del “Informe Stern”, el proyecto TEEB se propone hacer un llamamiento a la acción política internacional mediante la estimación del valor económico de la biodiversidad, así como de los costes económicos de no actuar ante su pérdida. Si bien los resultados finales del TEEB serán presentados en la ya mencionada Conferencia de las Partes de Nagoya, los informes preliminares ya adelantan algunas cifras ilustrativas. De acuerdo con los cálculos realizados, los ecosistemas y la biodiversidad tendrían un valor económico entre 10 y 100 veces mayor que el coste relacionado con su conservación.

Además, en los primeros años del periodo 2000-2050, se han perdido servicios por valor de unos 50.000 millones de euros anuales solo en lo referente a los ecosistemas terrestres, sin que la mayor parte de estos costes haya tenido un reflejo en las medidas del PIB planetario.

Las pérdidas acumuladas de bienestar podrían ascender a un 7% del consumo anual en el año 2050. Esta cifra es además un cálculo conservador porque excluye, por ejemplo, toda la biodiversidad marina, los desiertos, la región ártica y la región antártica.

Asimismo, excluye algunos servicios de los ecosistemas importantes, como la regulación de enfermedades o la polinización, y otros como el control de la erosión apenas están representados.

En definitiva, el informe señala la importancia de la biodiversidad y los ecosistemas para el sistema socio-económico, así como los costes económicos asociados a su pérdida y subraya el hecho de que los indicadores económicos convencionales son incapaces de reflejarlos.


Peligros asociados a la deriva economicista del conservacionismoPasadas cuatro décadas del nacimiento del conservacionismo moderno, los ecosistemas y la biodiversidad siguen deteriorándose. Esto ha llevado a numerosos conservacionistas a pensar que los argumentos tradicionales que apelaban al valor intrínseco de las especies como elemento central de la conservación han fracasado en su objetivo último de revertir la pérdida de biodiversidad. "Los indicadores tradicionales de progreso económio dejan fuera de su cómputo los costes asociados a la depreciación del capital natural"Así, en aras de su persuasividad política, las cifras monetarias están siendo crecientemente adoptadas como uno de los elementos centrales del nuevo discurso conservacionista.

No obstante, la controversia crece a medida que algunos elementos del enfoque de los servicios de los ecosistemas y la valoración monetaria son asimilados dentro de la lógica económica que inicialmente pretendían transformar. Donde algunos intentamos poner de relieve las múltiples formas en las que las sociedades humanas dependemos de los ecosistemas y la biodiversidad otros han visto una mera justificación para crear y/o ampliar mercados asociados con la estructura y funcionamiento de los ecosistemas.

Asimismo, a pesar de los esfuerzos por contextualizar la valoración monetaria como una herramienta más dentro de sistemas de valoración multidimensionales (Figura 2), el dinero se impone progresivamente como lenguaje hegemónico en la valoración de los ecosistemas y los argumentos que apelan a la lógica del beneficio ganan terreno sobre los argumentos éticos que apelan al valor intrínseco de la biodiversidad.

El economicismo que impregna el nuevo discurso conservacionista se viene justificando sobre la necesidad de influir en la toma de decisiones en el corto plazo. ¿Podría esta estrategia resultar contraproducente en el largo plazo? Aunque todavía es demasiado pronto para responder a dicha pregunta, sin duda las consecuencias son inciertas.

Los sistemas éticos cambian lentamente y son relativamente estables pero el mercado es enormemente volátil. Si se expande la idea de que la conservación se justifica por generar más beneficios que costes, ¿qué ocurrirá el día de mañana si bajo una nueva coyuntura económica la conservación ya no resulta rentable incluso cuando todos los servicios de los ecosistemas hayan sido debidamente valorados? ¿Tendrá entonces el conservacionismo que deconstruir el discurso sobre el que venía justificando su razón de ser?

Estas incertidumbres deben ser tenidas en cuenta a la hora de evitar estrategias de conservación que pueden resultar contraproducentes en el futuro. En cualquier caso hay una cuestión sobre la que cada vez existe un mayor consenso en las ciencias de la sostenibilidad. Durante décadas nuestro sistema económico ha crecido a costa del deterioro de la biodiversidad y de los ecosistemas sobre los que se sustenta.

Tras las cifras de crecimiento que durante este tiempo han avalado la marcha positiva de la economía global, se ocultan costes ecológicos y sociales que el instrumental analítico y contable de la ciencia económica al uso no ha sido capaz de registrar ni corregir. Esto pone de relieve la obsolescencia de los indicadores de bienestar tradicionales y, por tanto, la necesidad de emprender una reforma drástica de los mismos.

Términos clave de la economía de los ecosistemas

Biodiversidad
Variabilidad de los organismos vivos, incluidos los ecosistemas terrestres, marinos y demás ecosistemas acuáticos. La biodiversidad incluye diversidad a nivel de genes, especies y ecosistemas.

Capital natural
Conceptuación económica de los ecosistemas como stocks capaces de generar flujos de servicios ecosistémicos de forma sostenida en el tiempo. El concepto tiene un antecedente en el factor de producción Tierra usado en la economía clásica.

Funciones de los ecosistemas
Analizadas desde una perspectiva antropocéntrica, hacen referencia a todos aquellos componentes y procesos de los ecosistemas con la capacidad de generar servicios de los ecosistemas para el bienestar humano.

Servicios de los ecosistemas
Contribuciones directas o indirectas de los ecosistemas al bienestar de la sociedad. El concepto de "bienes y servicios de los ecosistemas" equivale al de "servicios de los ecosistemas", que incluye las contribuciones tangibles e intangibles.

Estamos ante la Sexta Extinción Masiva de Especies? / Científicos advierten: La sexta Extinción Masiva en la Tierra está Cerca


Un proceso de extinción de la biosfera que pondrá fin a miles de especies se ha iniciado en la Tierra, según declaró el presidente de la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza, Ashok Khosla.
“Somos testigos de la sexta extinción masiva en la Tierra desde el momento de la aparición de la vida en el planeta. La anterior conllevó la desaparición de los dinosaurios”, afirmó el científico a los medios en una rueda de prensa que se celebró en Moscú.
Actualmente unas 19.600 especies de animales y plantas, un tercio de todos los que habitan la Tierra, están en peligro de extinción. En los últimos 20 años se ha duplicado la cantidad de especies que pueden desaparecer para siempre de nuestro planeta.
Así, Khosla señaló que para 2050 la humanidad puede quedarse sin recursos pesqueros. El especialista destacó que cada día en el planeta se talan o se queman 50.000 hectáreas de bosques. Alrededor de 20.000 hectáreas de tierras agrícolas se convierten en desiertos o son destruidas por la erosión. Unas 60.000 toneladas de CO2 envenenan la atmósfera a diario. La elevación del nivel oceánico mundial, uno de los efectos del calentamiento global, puede hacer que en los próximos 100 años desaparezcan varios estados insulares del mapa mundi.
Si el hombre no deja de destruir a la Tierra, que se lo da todo, dentro de unos decenios puede verse viviendo en un desierto o simplemente dejar de existir, según advierten algunos científicos.
Fuente: actualidad.rt
Científicos advierten: La sexta Extinción Masiva en la Tierra está Cerca

Con el fuerte descenso en las poblaciones de muchas especies animales, los científicos han advertido que la Tierra está al borde de una extinción masiva como las que se han producido antes y que acumulan en total cinco veces durante los últimos 540 millones de años.
Cada uno de estas “Cinco Grandes extinciones” vieron a tres cuartas partes o más de todas las especies animales extinguirse.
En los resultados de un estudio publicado en la edición de esta semana de la revista Nature, los investigadores informan en una evaluación del lugar en mamíferos y otras especies que están hoy en términos de una posible extinción en comparación con los últimos 540 millones de años.
Ellos encuentran un motivo de esperanza – y alarma.
“Si nos fijamos sólo en los mamíferos en peligro de extinción, aquellas donde el riesgo de extinción es al menos el 50 por ciento dentro de tres de sus generaciones, y asumir que su tiempo se agotará y se habrán extinguido en 1000 años, ello nos pone claramente fuera de cualquier rango de la normalidad y nos dice que nos estamos moviendo en el ámbito extinción masiva “, dijo Anthony Barnosky, un biólogo de integración en la Universidad de California en Berkeley, y autor principal del artículo.
Barnosky es también un conservador del Museo de la Universidad de Paleontología y un paleontólogo de la investigación en el Museo de Zoología de Vertebrados.
“Una extinción masiva moderna global es un peligro en gran medida sin resolverse del cambio climático y las actividades humanas”, dijo H. Richard Lane, director del programa (NSF), la Fundación Nacional de Ciencias de la División de Ciencias de la Tierra, que financió la investigación.
“Si su progresión continua, ya que este trabajo lo demuestra, podría dar lugar a imprevistos – e irreversibles – consecuencias para el medio ambiente y para la humanidad”, dijo Lane.
Si las especies actualmente amenazadas, aquellas oficialmente como en peligro crítico, en peligro de extinción y vulnerables – en realidad se extinguieron, y continuó diciendo que la tasa de extinción, la sexta extinción masiva podría llegar en tan sólo 3 a 22 siglos, según Barnosky.
No es demasiado tarde, él y sus colegas creen que, para salvar a los mamíferos en peligro de extinción y otras especies – y no llegar a un punto de inflexión.
Para ello sería necesario hacer frente a una tormenta perfecta de amenazas, incluyendo la fragmentación del hábitat, las especies invasoras, las enfermedades y el calentamiento global.
“Hasta ahora, sólo de 1 a 2 por ciento de todas las especies se han extinguido en los grupos que podemos mirar con claridad, por lo que por esos números parece que no están lejos en el camino a la extinción”, dijo Barnosky.
“Todavía tenemos una gran cantidad de la biota de la Tierra para salvar.”
Co-autor Charles Marshall, también un biólogo integrante en la Universidad de California-Berkeley, y director del Museo de la Universidad de Paleontología, destacó que el pequeño número de extinciones registradas hasta la fecha no significa que no estamos en una crisis.
“El hecho de que la magnitud es baja comparada con las extinciones masivas más grandes que hemos visto en la mitad de mil millones de años, no significa que no son significativos”, dijo.
“Las actuales tasas son más altas que en la mayoría de las extinciones masivas del pasado”.
El estudio se originó en un seminario de Barnosky que organizó para traer a biólogos y paleontólogos juntos en un intento de comparar la tasa de extinción que se ve en el registro fósil con el expediente de extinción de hoy.
Son como comparar manzanas y naranjas, Barnosky, dijo. El registro fósil se remonta a 3,5 millones de años, mientras que el registro histórico se remonta a unos pocos miles de años.
Además, el registro fósil tiene muchos agujeros, por lo que es imposible contar todas las especies que evolucionaron y posteriormente han desaparecido, tal vez, creen los científicos, alrededor del 99 por ciento de todas las especies que han existido.
Del mismo modo, un conjunto diferente de problemas de datos complica contar extinciones modernas.
La datación de los fósiles también no es muy preciso, dijo Marshall.
“Si encontramos una extinción en masa, que tienen grandes dificultades para determinar si se trataba de un ” mal fin de semana” o se le ocurrió más de una década o año 10.000″, dijo.
“Pero sin el registro fósil, no tenemos escala para medir la importancia del impacto que estamos teniendo.”
“En lugar de calcular una tasa de mortalidad sola, se estimó el rango de tasas plausibles para las extinciones en masa de los registros fósiles, y lo comparó con dónde estamos ahora”, dijo Marshall, explicando cómo los investigadores tiene esta limitación.
El Equipo de Barnosky eligió a mamíferos como punto de partida porque son bien estudiados hoy y están bien representados en el registro fósil que se remonta a unos 65 millones de años.
Los biólogos estiman que en los últimos 500 años, por lo menos 80 especies de mamíferos se han extinguido – de un total inicial de 5.570 especies.
La estimación del equipo de la tasa media de extinción de los mamíferos es menos de dos extinciones cada millón de años, muy inferior a la tasa actual de extinción de los mamíferos.
“Parece que las tasas de extinción modernas se asemejan a las tasas de extinción masiva, incluso después de establecer un listón muy alto para la definición de ” extinción masiva’”, dijo Barnosky.
Después de estudiar la lista de especies amenazadas mantenidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el equipo llegó a la conclusión de que si todos los mamíferos, ahora en la lista como en peligro crítico, en peligro de extinción y amenazadas se extinguen – y si tiene varios cientos de años o mil años – la Tierra estará en una extinción masiva de verdad.
“Obviamente hay advertencias”, dijo Barnosky.
“Lo que sabemos se basa en las observaciones de sólo unas pocas ramas arrancadas de un enorme número de ramas que componen el árbol de la vida”.
Se insta a los estudios similares de otros grupos de mamíferos para confirmar los hallazgos, así como de acción para combatir la pérdida de especies animales y vegetales.
“Nuestros hallazgos subrayan lo importante que es para salvar especies en peligro crítico de extinción, en peligro de extinción y vulnerables”, dijo Barnosky.
“Con ellos, la biodiversidad de la Tierra se mantiene en muy buena forma en comparación con la básica de la biodiversidad a largo plazo.
“Si la mayoría de ellos muere, incluso si su desaparición se estira a lo largo de los próximos 1.000 años, la sexta extinción en masa ha llegado”.
Los co-autores del artículos son: la Universidad de California-Berkeley estudiantes de postgrado de biología integradora Nicholas Matzke, Tomiya Texas Instruments, Wogan Ginebra, Swartz Brian, Emily Lindsey, Kaitlin Maguire, Ben Mersey y Ferrer Isabel; Quental Tiago, un miembro post-doctoral en la Universidad de Sao Paulo, Brasil; y Jenny McGuire, post-doctorado en el Centro Nacional de Síntesis Evolutiva en la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.
PSG
Fuente: Radio Santiago

EEUU y su hegemonía mundial

Estados Unidos impone nuevo récord de gasto en armas

Informe SIPRI 2007 sobre gastos y ventas de armas dice que Estados Unidos batió un nuevo registro como mayor productor y vendedor de armas en el mundo. China e India tienen los mayores presupuestos militares de Asia.
"Cada minuto muere una persona asesinada por un arma". Acción de Amnistía Internacional contra la fabricación y venta de armas.
Desde que Estados Unidos emprendiera la "lucha contra el terrorismo internacional”, ese país gasta en armamento alrededor de 580 mil millones de dólares anuales, según el Instituto Internacional de Paz de Estocolmo (Stockholm International Peace Research Institute, SIPRI) y aventaja con creces a todos los demás países del mundo. El país norteamericano aventaja también a Rusia, que destina 347 mil millones de dólares para el desarrollo, producción e implementación de armas.
En la rúbrica de exportaciones Alemania ocupa el tercer lugar, con exportaciones de armas por un valor de 9,2 mil millones de dólares. Alemania es aquí precedida por Estados Unidos y Rusia, seguida por Francia y Gran Bretaña. El resto de la lista de las diez naciones que más venden armas está compuesto por Holanda, Italia, China, Suecia e Israel, en este orden.
Conflictos entre pobres enriquecen a otros
Tras las intervenciones en Irak, Afganistán y las medidas militares de prevención contra Irán, Estados Unidos ha pasado a dominar más de la mitad de todo el mercado mundial de armas. Las guerras, los conflictos y la fiebre por la más extrema seguridad siguen siendo mercados macabramente lucrativos.
Según el SIPRI, las ventas globales de armas entre 2006 y 2007 crecieron un 3,5 por ciento, alcanzando unos 900 mil millones de dólares, lo que supone 184 dólares per cápita. En los últimos diez años, entre 1997 y 2006, el gasto se incrementó así en un 37 por ciento.
China, por su cuenta, con un gasto público anual de 50 mil millones de dólares en armas ha igualado a India y superado a Japón como la nación en Asia que convierte más dinero en armas y armas en dinero. Pero con un gasto en armamento que representa el 46 por ciento del total mundial, Estados Unidos encabeza la lista de los que más desembolsan en armamento.
Entre las malas, una buena noticia
Según el informe del SIPRI, Europa Occidental y Centroamérica fueron las únicas regiones en las que el gasto militar descendió en 2006.
En Rusia, el gasto aumentó en casi un 12 por ciento en términos reales el año pasado, una tendencia que comenzó en 1998. En cuanto a Cercano Oriente, el país que más gastó fue nuevamente
Arabia Saudita, seguido de Israel e Irán. Argelia fue uno de los países africanos que más invirtió en armamento el año pasado. Además, este país firmó en 2006 un acuerdo armamentístico con Rusia por valor de 10.500 millones de dólares.
Por otra parte, dice el informe SIPRI, la venta de armas de las 100 empresas más importantes, sin incluir a China, alcanzó un valor de 290 mil millones de dólares en 2005, el último año que el SIPRI analizó en este sector hasta el momento.
Los negociantes de la muerte
De estas 100 empresas, 40 están establecidas en Estados Unidos y abarcan el 63 por ciento de la venta de armamento. Las 32 empresas de Europa tenían el 29 por ciento, mientras que las nueve rusas suponían el dos por ciento. El resto fue cubierto en su mayor parte por Japón, Israel y la India.
Los que más importaron fueron China y la India. Otros países líderes en importación de armas fueron Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
“2006 no fue un año bueno para la paz”
“Es necesario saber”, inquiere la investigadora de SIPRI Elisabeth Skons, “qué tan efectivo es el gasto militar en el incremento de la seguridad de las personas”. Por ahora, “lo que los analistas saben es que millones de vidas pueden ser salvadas con la implementación de medidas básicas de sanidad y una mínima fracción del dinero gastado en armas cada año”, dice Skons.
El Informe SIPRI coincide con el estudio del Centro de Naciones Unidas para la Conversión de Armas (BICC), con sede en Bonn, en que la creciente militarización se refleja en un acelerado aumento de enfrentamientos bélicos. Un ejemplo: “Entre 2005 y 2006 el número de conflictos subió de 91 a 111” Sólo en 2006, destaca el Informe SIPRI 2007, hubo “17 grandes conflictos armados en los que murieron unas 1.000 personas en enfrentamientos directos”, siendo Asia la región en la que más conflictos se registraron.

Día Mundial del Ambiente

foto tomada desde satélite Ruso
Hoy,5 de junio es el día mundial del ambiente, declarado por La ONU.-Organización de las naciones Unidas,.en el año 1972, con motivo de la Conferencia de Estocolmo sobre el medio ambiente. Ese mismo dia, se declara el Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente.-PNUMA.

Sus objetivos ,pareciera que son absolutamente desviados por las grandes potencias mundiales.No existe la posibilidad del desarrollo sustentable, en tanto que, los grandes imperios, en lugar de intervenir los ecosistemas con criterios sustentables, lo hacen para su beneficio propio, desatando invasiones a pueblos desarmados para obtener sus riquezas naturales por la fuerza, la invasión y la muerte.

No se puede hablar de mismo idioma,en términos de conservar los recursos naturales, si las grandes consorcios mundiales monopolizan los ecosistemas y los depredan sin importarle el futuro de las nuevas generaciones.

No se puede hablar de distribución equitativa de las riquezas naturales ,si un 20% de los paises del mundo se apropian indebidamente de ellas  y el resto 80% se empobrece cada día más.

No se puede hablar de equidad, cuando más 1200 millones de personas mueren de hambre en el mundo.

No se puede hablar de salvar el planeta ,cuando los grandes potencias  son los mayores containantes de CO2, y potenciales consumidores de energía fósil.

Los grandes potencias generadores de  sustancias tóxicas , que causan el Calentamiento Global del Planeta.No firmaron el Tratado de Kyoto.

El consumo y venta de armas en el mundo la encabeza EEUU, mientras se destruye el planeta y hay más hambre cada día en el mundo

Tras las intervenciones en Irak, Afganistán y las medidas militares de prevención contra Irán, Estados Unidos ha pasado a dominar más de la mitad de todo el mercado mundial de armas. Las guerras, los conflictos y la fiebre por la más extrema seguridad siguen siendo mercados macabramente lucrativos.
Según el SIPRI, las ventas globales de armas entre 2006 y 2007 crecieron un 3,5 por ciento, alcanzando unos 900 mil millones de dólares, lo que supone 184 dólares per cápita. En los últimos diez años, entre 1997 y 2006, el gasto se incrementó así en un 37 por ciento.(Informe.-SIPRI-2007).

No podemos hablar de equidad cuando las grandes  monopolios de los cereales,Bayer, Dupont, Cargill, se apoderan de las mejores tierras para siembra y monopolizan el mercado para aumentar sus riquezas, e imponer los precios a su antojo, mientras millones de personas pasan hambre en el mundo.


La posibilidad de  extinción de la especie humana es segura, si las grandes potencias  mundiales consumidoras de energía fósil no cambian sus patrones de conducta.¿ Esperaremos 50 años para corregir la catástrofe que está en curso?.

En todo caso, las especies terrestres están en evidente peligro...pero, ¿Qué hacemos?.

 Solo la unidad mundial de los pueblos frenaría esa posibilidad.

Cambiando los hábitos consumistas,menos consumo de energía fósil, racionamiento en la intervención de los ecosistemas con fines sustentables.

Conciencia  ambiental para  los pueblos, desde la educación

Solo con un modelo económico-social diferente, donde lo primero sea la especie humana y el equilibrio de los ecosistemas, podríamos salvar el planeta.

El futuro del planeta depende de nosostros!!!

"Socialismo o Barbarie"(.Rosa Luxemburgo)
Efrén Meléndez