miércoles, 5 de marzo de 2014

Ambiente y Derechos Humanos.
La crisis ambiental contemporánea ha inducido a la reflexión y toma de conciencia colectiva y política por la necesidad que tenemos de preservar nuestro hábitat y la vida en nuestro planeta tierra.
Desde la génesis, e hombre aparece como un elemento más de los ecosistemas interrelacionándose con el ambiente y en equilibrio con los componentes naturales. Pero, la presencia del hombre en los ecosistemas desde el inicio, producto de sus necesidades básicas fundamentales ha tenido que intervenirlo y transformarlo, trayendo como consecuencia los desequilibrios y la destrucción del ambiente.
La necesidad de estudiar el derecho nace para que existan mecanismos e instrumentos de regulaciones legales y coercitivos, por parte del Estado, para que regule el caos de la destrucción que el hombre y la mujer  han proferido al ambiente. El hombre y la mujer tienen los mismos derechos que la naturaleza, razón por la cual se debe mantener el equilibrio en nuestra madre tierra (Medina, Luis s/f).
Todos los seres humanos dependen del medio ambiente en el que vivimos. Un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible es esencial para el pleno disfrute de una amplia gama de derechos humanos, entre ellos los derechos a la vida, la salud, la alimentación, el agua y el saneamiento. Sin un medio ambiente saludable, no podemos hacer realidad nuestras aspiraciones, ni siquiera vivir en un nivel acorde con unas condiciones mínimas de dignidad humana. Al mismo tiempo, la protección de los derechos humanos ayuda a proteger el medio ambiente. Cuando las personas están informadas sobre las decisiones que los afectan, y tienen la posibilidad de participar en ellas, pueden ayudar a garantizar que esas decisiones respeten su necesidad de tener un ambiente sostenible (Naciones Unidas. Derechos Humanos 2.012).
En los últimos años, el reconocimiento de los vínculos entre los derechos humanos y el medio ambiente ha aumentado considerablemente. El número y el alcance de leyes internacionales y nacionales, decisiones judiciales y estudios académicos sobre la relación entre derechos humanos y medio ambiente han crecido rápidamente. 

Como resultado de ello, en marzo de 2012 el Consejo de Derechos Humanos decidió establecer un mandato sobre los derechos humanos y el medio ambiente que tiene como propósito, entre otras tareas, estudiar las obligaciones de derechos humanos relacionadas con el disfrute de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible, y promover las mejores prácticas relativas a la utilización de los derechos humanos en la formulación de políticas medioambientales.
por: Efrén Meléndez.
Principios del Desarrollo Sustentable.
El desarrollo sostenible debe contemplar principios generales de sostenibilidad, económica y social. La sostenibilidad ecológica tiene como finalidad la conservación de los recursos naturales y la disminución de los impactos. La económica consiste en realizar actividades productivas que respondan al interés y al progreso de las sociedades con costes que no excedan a los ingresos; y la social  tiene como finalidad hacer un reparto más equitativo de los recursos y la riqueza.
Además, para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible son necesarios una serie de principios operativos de actuación:
Principio de recolección o extracción sostenibles: las tasas de extracción de los recursos renovables deben ser iguales o inferiores a las tasas de regeneración de estos recursos.
Principio de vaciado sostenible: la explotación de recursos no renovables es casi sostenible cuando su tasa de extracción es igual a la tasa de creación de recursos sustitutivos renovables. Por ejemplo, la extracción de petróleo debería implicar la plantación de árboles para la obtención de alcohol a partir de la madera.
Principio de emisión sostenible: las tasas de emisión de residuos deben ser iguales o inferiores a las capacidades de asimilación de los ecosistemas que reciben esos residuos. Por ejemplo, en el caso del agua no debería sobrepasarse su capacidad de autodepuración.
Principio de emisión cero: reducir a cero la emisión de contaminantes tóxicos y bio-acumulables. Por ejemplo, los metales pesados como el plomo y el mercurio.
Principio de selección sostenible: Los asentamientos urbanos no deben sobrepasar la capacidad de caga de un territorio.
Principio de selección de tecnologías sostenibles: favorecer aquellas tecnologías más eficientes. Por ejemplo, usar bombillas más eficientes y productos que faciliten el reciclado de materiales.

Principio de precaución: emplear modelos de desarrollo que no sobrepasen los límites de los ecosistemas y así evitar riesgos de catástrofes  y desastres.

El Modelo de Desarrollo Sustentable

El Modelo de Desarrollo Sustentable.

El concepto de Desarrollo Sustentable, fue utilizado por primera vez en el reporte, denominado "Nuestro Futuro Común", publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Comisión Brundtland. En este documento se identifican los elementos de la interrelación entre ambiente y desarrollo y, se define que "el Desarrollo Sustentable es aquel que puede lograr satisfacer las necesidades y las aspiraciones del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades y aspiraciones". A su vez, se hace un llamado a todas las naciones del mundo a adoptarlo como el principal objetivo de las políticas nacionales y de la cooperación internacional.
A raíz de ello, se desarrolló la Conferencia de las Naciones unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, más conocida como  la Cumbre de La Tierra, realizada en Río de Janeiro, Brasil el año 1992. Este  evento contó con la participación de 179 gobiernos  democráticos y más de 100 jefes de estados, además de representantes de ONGs, Movimientos  sociales de mujeres y hombres, de campesinos y pueblos indígenas. El primer principio de la Declaración de Río coloca a los seres humanos al centro de las preocupaciones relacionadas con el Desarrollo Sustentable, reconociendo el derecho de una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. Define la Agenda 21  como un programa de acción en todos los ámbitos que competen al Desarrollo Sustentable, considerando las dimensiones  sociales y económicas, la conservación y gestión, de los recursos naturales  para el desarrollo, el fortalecimiento de los grupos  principales y los modos de ejecución. En este contexto, se propone que cada país elabore, anualmente, un informe nacional respecto a sus avances en lo  relativo a este programa de acción, así como, constituir un ente representativo denominado Consejo de Desarrollo Sustentable, con el objeto de asegurar la participación de los grupos principales de la sociedad  en los procesos de decisión  relativos al Desarrollo Sustentable. A partir de la publicación del informe del Club de Roma con el  título de "Los Limites del Crecimiento", se ha desatado una serie de polémicas en relación a la función de los Recursos Naturales y el Desarrollo. Continuar con el desarrollo y el crecimiento económico, a la vez de tomar los recaudos necesarios para la protección del medio ambiente, y de sus recursos no renovables, nos plantea el desafío de un futuro tecnológico que se verá condicionado por estas nuevas limitaciones ambientales. Nuestra forma de vida actual debe, entonces, unirse para la protección de la naturaleza dentro de la concepción del desarrollo Sustentable (Chesney, Luis. 1.993).
por Efrén Meléndez.






jueves, 20 de febrero de 2014

Objeto y Propósito de la Ciencia Ambiental
Metodológicamente, concebimos el ambiente constituido por un conjunto de sistemas ecológicos o ecosistemas, tal como  lo hace la ecología, adoptando la teoría general de sistemas y sus postulados como fundamento de análisis, ya que es importante  de las interrelaciones, que es, lo que caracteriza a un sistema. Un sistema ecológico se caracteriza por las interrelaciones constantes entre  seres vivos en un espacio dado,  organizados mediante un permanente intercambio de materia, potencializado por la energía y determinado por pautas comportamentales de información.
Corresponde a la ciencia ambiental propugnar  acciones bien definidas en lo ético, moral y filosófico, que generen una consciencia integral, global, sistémica y energética del universo y que se manifieste en una nueva manera de ubicar al hombre y mujer en la naturaleza, en su participación dentro de los ecosistemas y en una jerarquía de prioridades, sobre la base de verdaderos valores ambientales. Se trata no solo de preservar el funcionamiento óptimo de los ecosistemas, sino de adecuar las acciones humanas  a las estrategias de supervivencia de los ecosistemas  (Dovigneau.1974). El problema fundamental, es que se garantice el funcionamiento de los ecosistemas, así mismo, se preserve la vida del hombre y la mujer (León, Balbino1.981).            
Ámbito de Acción de la Ciencia Ambiental
 El planificador ambiental actúa en función de los principios rectores de la  ciencia  ambiental; en consecuencia,  sus acciones están regidas por los conceptos de globalidad, integralidad, aplicando el método sistémico energético que les son propia. Los denominados planificadores tradicionales  antropocéntricos, intentan el ordenamiento de la sociedad  humana, pretendiendo que ésta es una variable aislada del contexto ambiental, actitud econo-centrista de la planificación que se basa en la tesis del coste-beneficio económico.
La diferencia entre la planificación tradicional y la ambiental, radica en que en la primera, el hombre introduce cambios, modificaciones y alteraciones en los ecosistemas con el objeto de alcanzar ciertas satisfacciones de sus necesidades reales o ficticias; mientras que la planificación ambiental las acciones está dirigida a colocar al hombre dentro del objetivo o meta-finalidad del ecosistema; es decir, a integrar a la sociedad humana  a la estrategia y capacidad de la naturaleza. El comportamiento del ecosistema es lo que determina la orientación del plan.
En el proceso de Planificación y Gestión Ambiental, visto desde una óptica Sistémica, se debe actuar dentro de los principios de la complejidad de los ecosistemas. De allí que en la Planificación y Gestión Ambiental Territorial se debe considerar el carácter complejo y la naturaleza entrópica de los procesos y sistemas ambientales.
En la Planificación y Gestión Ambiental, deberán pretender el control, La gestión y manejo de los desequilibrios, por lo que habrá que conocer las causas que los originan y las fuerzas que los alimentan.  
La Ecología, fundamento de la Ciencia Ambiental
Desde hace tiempo se ha venido sosteniendo  que la ecología es la ciencia  destinada a salvar a la humanidad de los peligros que la acechan, derivados de un continuo y agresivo deterioro de la vida en todas sus manifestaciones.
La Ecología concibe al mundo real integrado por interrelaciones que se establecen entre los seres vivos y su entorno.
Uno de los aportes más significativos de la Ecología a la Ciencia Ambiental ha sido la concepción ecosistémica de la naturaleza. La Ecología considera que el mundo viviente  se encuentra  constituido por sistemas ecológicos o ecosistemas  es decir, por conjunto de elementos y factores  que interactúan,  a través, de interrelaciones ecológicas y cumplen un objetivo común. Asume que el ecosistema es la unidad  básica estructural y funcional  para  el estudio de la ecología.
Es menester, indicar que muchos conceptos y precisiones  teóricas sobre la ecología han sido revisados e integrados, a los fines de formular una teoría sólida de la ciencia ambiental. Es, la ecología, la ciencia que ha brindado los aportes científicos para la consolidación de la ciencia ambiental.
El enfoque ecosistémico de abordar los problemas ambientales, es de suma importancia, por cuanto es menester considerar  todos los elementos involucrados en el conflicto.
El enfoque sistémico es uno de los enfoques generales interdisciplinarios, que constituye un medio metodológico para el estudio de los objetos integrados y de las dependencias e interacciones integrales. Se dirige a conocer los mecanismos de integración de los sistemas,  o sea  las formaciones integrales, que constituyen unidades integrales, todos, formados por elementos interrelacionados e interactuantes que no pocas veces son heterogéneas.  Al mismo tiempo, se tiene en cuenta, que cada sistema constituye el elemento de un sistema más grande o jerárquicamente superior. (Mateo, José. 2.004).    
El enfoque Sistémico ha desempeñado un significativo papel en el descubrimiento y la construcción del mundo multidimensional y de múltiples niveles de la realidad en un sistema de conocimientos científicos, siendo muy necesario y productivo en el estudio de los fenómenos complejos. A estos fenómenos pertenecen los paisajes, la interacción entre la biota y el medio, la interacción entre la sociedad y la naturaleza, la interacción del hombre con su entorno.
La complejidad sistémica es un enfoque científico, que permite ver la realidad desde una determinada plataforma. Utilizar el enfoque Sistémico, implica aceptar principios, definir conceptos y nociones, y utilizar los métodos y procedimientos científicos desde una determinada óptica. Es así asumir el compromiso de la complejidad. Consiste además en un camino para construir la concepción del Desarrollo Sostenible desde la óptica de la Sustentabilidad.   
La Teoría General de Sistemas constituye la base metodológica de lo que en la actualidad se conoce como pensamiento sistémico.
La concepción Sistémica para el análisis ambiental  considera que la materia se organiza en diferentes niveles, que son diferentes y heterogéneos y que mantienen su identidad. El enfoque Sistémico debe ser utilizado de manera dialéctica, y no mecanicista, para que nos permita entender las interrelaciones entre el todo y las partes para la formación de los diferentes niveles de totalidades. Además, esas formas y totalidades tienen diferentes formas de organizarse, de estructurarse y de funcionar, que al interactuar forman una arquitectura sistémica (Mateo, José 2.004).
       
Concepciones Sobre la Ecología
En concordancia con los múltiples intereses sociales y económicos existentes en la sociedad capitalista, se encuentran diversas corrientes de pensamiento ecológico. Estas tendencias políticas e ideológicas sobre el medio ambiente pueden agruparse en tres grandes  grupos: Ecologismo tradicional, Ecologismo productivista y Ecologismo radical. (Vega, Renán. 2.008).
Ecologismo tradicional: Es el que asume la crisis ecológica desde una perspectiva puramente ambientalista que se preocupa de manera exclusiva por la preservación de las áreas silvestres para salvar diversas especies y promocionarlas como zonas de recreación. No cuestionan de ninguna forma al capitalismo y se centran en las soluciones técnicas a los problemas ambientales. Aquí se encontraría básicamente lo que se denomina la ecología profunda cuya preocupación por los seres humanos, y sobre todo por los pobres, se acerca a cero.
Ecologismo productivista: Aunque reconoce la interacción del hombre con la naturaleza parte de una tradicional concepción de la economía que concibe a esta última como un reservorio inagotable de recursos que puede explotarse de manera ilimitada. Disocia los problemas técnicos de los problemas sociales subordinando las cuestiones ecológicas a las necesidades del capitalismo. En  este tipo de ambientalismo se podrían ubicar las tendencias que corresponden a lo que se denomina genéricamente como la “ecología de los ricos”, entre los que aparecen algunas vertientes de la ecología política, de los partidos verdes europeos, de la tecnocracia ecológica enquistada en el Banco Mundial, La CEPAL, La ONU, muchas ONG, e instancias similares.
El Ecologismo radical: Este se sustenta en la concepción que el ser humano es parte de la naturaleza y por lo mismo interactúa con el medio ambiente. Al estudiar  la crisis ecológica vincula  los aspectos sociales y ambientales y responsabiliza directamente al capitalismo como el culpable de la destrucción ambiental. Por eso mismo, plantea profundos cambios a nivel individual y social para conseguir una relación armónica entre las estructuras sociales y la Naturaleza. En el seno de este tipo de ambientalismo se destacan la ecología social, el ecosocialismo, la ecología política de los pobres, y la ecología de la liberación, esta última una vertiente desarrollada por algunos teólogos de la liberación.               
Ambiente y Ecología
El desconocimiento de la verdadera significación del término “ambiente”, es sin dudas, el importante problema que  confronta la actual crisis ambiental. Concebir el ambiente dentro de lineamientos tradicionales y parcelados, limita  el estudio de los problemas ambientales en forma global, sistémica y holística, como debe ser.
Concebir el ambiente de una manera fraccionalista ha generado enfoques sectoriales y causalística de  la problemática ambiental, destacándose una ecología biologicista profesional, un ecologismo militante, un conservacionismo sentimentalista, esteticista, eticista, y un proteccionismo radicalizado. A parte, de los “patólogos ambientalistas”, quienes se preocupan por los síntomas más que por las verdaderas causas  del problema. Estas confusiones generan multiplicidad de orientaciones e  impiden una clara  comprensión de la problemática ambiental y sus soluciones. Ante este panorama, ha surgido una Ecología que ha desarrollado fundamentos teóricos y avanzados métodos de investigación para abordar la problemática ambiental, orientando  a otras ciencias  hacia consideraciones más globales (León, Balbino. 1.981).
La palabra “Ecología”,  fue propuesta por el biólogo alemán Ernst Haeckel en 1869. Por lo general la ecología se define como el estudio de las relaciones de los organismos o grupos de organismos con su medio, o la ciencia de las relaciones que ligan los organismos a su ambiente.
El término ecología, proviene  de la raíz griega oikos, que significa “casa”, combinada con la raíz “logos” que significa la  “ciencia” o el estudio de”. De tal manera que literalmente hablando, la ecología se refiere al estudio de los pobladores de la tierra, incluyendo plantas, animales, microorganismos y el género humano, quienes conviven a  manera de componentes  dependientes entre sí (Odum E. 1979).
La Ecología suele dividirse corrientemente, para la realización de mejores estudios de su objeto en: Autecología y Cinecología. La primera (Autecología)  se ocupa de estudiar el organismo o la especie individuales, de sus historias y  comportamientos biológicos como medios de adaptación al mundo circundante.  La segunda, Cinecología estudia a grupos de organismos que están asociados unos con otros formando una unidad (Odum, E. 1971).
Otra manera de concebir a la ciencia ecológica o ecología, es atendiendo al tipo de estudio que pretenda efectuar.  Así, podemos observar que atendiendo el tipo de hábitat o medio ambiente de estudio tenemos ecología de agua dulce, ecología marina, ecología terrestre, ecología humana, etc. Aunque los principios básicos sean los mismos, las clases de organismos, las relaciones recíprocas con el individuo y los métodos de estudios podrán ser, con todo, totalmente diferentes en relación con medios distintos. En Ecología, las subdivisiones son útiles en tanto que facilitan el estudio y la comprensión y sugieren medios apropiados de especialización dentro del campo de estudio. 
 Uno de los objetivos principales de la Ecología es el logro de la armonía entre ambiente y desarrollo. Desde el punto de vista humano podría decirse que es este el objetivo fundamental de la ecología y el que le concede importancia social e histórica a esta ciencia.