miércoles, 10 de octubre de 2012


El maíz transgénico de Monsanto genera cáncer en ratas

ALAI, América Latina en Movimiento
2012-09-21
Séralini realizó primer estudio de alimentación por dos años
El maíz transgénico de Monsanto genera cáncer en ratas
Red de Acción en Plaguicidas Chile
Una investigación de largo plazo encabezada por el científico francés Gilles Eric Séralini concluye que las ratas alimentadas con maíz transgénico de Monsanto NK603 resistente al herbicida Roundup, sufren cáncer y mueren antes, como resultado de tumores grandes, del tamaño de ping-pong. Este tipo de maíz modificado genéticamente está aprobado en Canadá como forraje y también autorizado para su importación en la Unión Europea. En Chile hay semilleros de maíz transgénico NK603 de Monsanto destinados a la exportación, con el consiguiente riesgo de contaminación de cultivos cercanos de maíz convencional. El estudio relanzó globalmente la polémica sobre los efectos en la salud de los organismos genéticamente modificados, que se introdujeron hace más de 20 años sin que se realizaran pruebas toxicológicas sobre sus efectos.
María Elena Rozas, coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas Chile, integrante de la campaña “Yo No Quiero Transgénicos en Chile”, expresó al respecto: “Este estudio agrega nuevas y poderosas razones para que avance la tramitación del proyecto de moratoria y etiquetado a los transgénicos presentado en agosto de este año en el Senado. Es necesario que nuestro país aplique el principio de precaución y se detenga la expansión de los cultivos transgénicos para proteger la salud de los y las chilenas.”
El estudio hizo un seguimiento a 200 ratas por dos años, el largo de todas sus vidas, mucho más extenso que los estudios típicos de 90 días utilizados para lograr la aprobación de los órganos regulatorios de transgénicos en algunos países. Aunque ha habido algunos otros estudios de largo plazo, ninguno ha involucrado tantos animales ni tan detalladas mediciones. “Los tumores no se desarrollaron hasta bastante después de los 90 días, lo que quiere decir que por eso no aparecen en estudios más breves”, dijo Séralini.
Séralini, profesor de la Universidad de Caen y director de la investigación “Toxicidad a largo plazo del herbicida Roundup y de un Maíz Transgénico Tolerante al Roundup” señaló a la Agencia France Presse: “Por primera vez en el mundo, un transgénico y un plaguicida han sido estudiados por su impacto en la salud a más largo plazo de lo que habían hecho hasta ahora las agencias de salud, los gobiernos y la industria. Los resultados son alarmantes”. El investigador explicó que los transgénicos agrícolas son organismos modificados para resistir a ciertos plaguicidas y/o para convertirse en plantas plaguicidas, agregando que el 100% de transgénicos cultivados a gran escala en 2011 fueron plantas que se cultivan forzosamente con plaguicidas. Los resultados están vinculados tanto a la transgenia como al herbicida que acompaña a estos cultivos.
Resumen del estudio
El resumen ejecutivo (abstract) del estudio señala:
“Los efectos en la salud de la ingesta de maíz transgénico tolerante al Roundup (de un 11% en la dieta) cultivado con o sin Roundup, y de Roundup solo (de 0.1ppb en agua) se estudiaron en ratones por dos años. En las hembras, todos los grupos tratados murieron en una proporción 2-3 veces superior que los del grupo control y en forma más rápida. Esta diferencia fue visible comparada con 3 grupos de machos alimentados con transgénicos. Todos los resultados dependen del sexo y las hormonas, y los perfiles patológicos eran comparables. Las hembras desarrollaron tumores mamarios grandes casi siempre más a menudo y antes que el grupo control, y la glándula pituitaria fue el segundo órgano más dañado; el equilibrio de las hormonas sexuales fue modificado por los tratamientos de transgénicos y de Roundup. En los machos tratados, las inflamaciones del hígado y la necrosis fueron entre 2.5-5.5 veces más frecuentes. Esta patología fue confirmada por microscopio de transmisión electrónica y óptica. Las nefropatías graves del riñón también fueron generalmente 1.3-2.3 veces más frecuentes que en el grupo control. Los machos presentaron tumores palpables cuatro veces más grandes que los controles, lo cual ocurrió hasta 600 días antes que a los controles. La estadística bioquímica confirmó importante insuficiencias crónicas de riñón; el 76% de todos los parámetros que mostraban alteraciones estaban relacionados con el riñón, para todos los tratamientos y para ambos sexos. Estos resultados pueden ser explicados por los efectos no lineales de la alteración endocrina generados por Roundup, pero también por la sobre expresión del transgen en el organismo modificado genéticamente y las consecuencias metabólicas de ello.”
Un grupo de universitarios de esta ciudad del noroeste de Francia alimentaron durante dos años a doscientas ratas con una dieta equilibrada, que contenía alternativamente maíz transgénico NK603; o maíz transgénico NK603 tratado con Roundup (el herbicida más utilizado del mundo) mientras que el grupo control recibía maíz no modificado genéticamente y agua pura.
Durante el estudio el maíz formaba parte de una dieta con proporciones equivalentes al régimen alimenticio en Estados Unidos.“Los resultados revelan una mortalidad mucho más rápida e importante durante el consumo de los productos transgénicos”, indicó Séralini, un investigador que forma o formó parte de comisiones oficiales sobre los transgénicos en 30 países distintos.
“La primera rata macho alimentada con transgénicos muere un año antes que la rata control (es decir, que no se alimenta con transgénicos). La primera rata hembra, ocho meses antes. En el 17º mes se observan cinco veces más machos muertos alimentados con 11% de maíz (transgénico)”, dijo Séralini, que había realizado anteriormente otros estudios sobre el tema pero a partir de datos de sólo 90 días, proporcionados por la industria. En esa oportunidad cientificos ligados a la industria lanzaron una campaña para desacreditar al investigador, quien en enero de 2011 ganó una demanda por difamación contra Marc Fellous, un científico miembro de la Asociación Francesa de Empresas de Biotecnología que se presentaba como “neutral” y acusaba a quienes objetan los transgénicos como “ideológicos” o ”militantes”, sin embargo tenía registradas patentes a su nombre y trabajaba para una compañía que hace negocios con la agroindustria.
Los tumores
Los tumores aparecen en los machos hasta 600 días antes que en las ratas del grupo control (en la piel y los riñones). En el caso de las hembras (tumores en las glándulas mamarias) aparecen en una media de 94 días antes en las hembras alimentadas con transgénicos, indica el informe.
Los investigadores descubrieron también que el 93% de los tumores de las hembras son mamarios mientras que la mayoría de machos murieron por problemas hepáticos o renales.
El artículo aparecerá en la revista “Food and Chemical Toxicology”, actualmente en proceso de impresión. “Con una pequeña dosis de Roundup, que corresponde a la cantidad que se puede encontrar en Bretaña (norte de Francia) durante la época en que se esparce este producto, se observan 2,5 veces más tumores mamarios” que normalmente, explica Séralini.
También es la primera vez, según Séralini, que el plaguicida Roundup ha sido analizado a largo plazo. Hasta ahora sólo su principio activo (sin sus coadyuvantes) había sido analizado durante más de seis meses. En América Latina, el Dr. Andrés Carrasco, profesor de embriología de la Universidad de Buenos Aires, ha realizado ese tipo de estudios con resultados igualmente alarmantes.
“Son los mejores tests que se pueden llevar a cabo antes de las pruebas en humanos”, explica el científico.
El estudio ya provocó las primeras reacciones y Stephane Le Foll, el ministro de Agricultura francés, uno de los países que lucha dentro de Europa para evitar el cultivo de transgénicos, pidió medidas de homologación de estos productos “muchas más estrictas” en la Unión Europea. Previo a la publicación del estudio se había anunciado que se mantendría en Francia la prohibición del maíz transgénico Mon810, también de Monsanto.
En Bruselas, el eurodiputado francés Jose Bové, de Los Verdes, una de las figuras emblemáticas de la lucha contra los transgénicos, pidió la suspensión “inmediata” de las autorizaciones de cultivo de estos productos.
Por su parte la Comisión Europea anunció haber pedido a su agencia responsable de la seguridad de los alimentos que examine los resultados del estudio para “sacar conclusiones”
El estudio, que costó tres millones de euros, fue financiado por la fundación CERES, que tiene fondos de unas cincuenta empresas que no producen OMG, y por la fundación Charles Leopold Meyer para el Progreso de la Humanidad y contó con el apoyo del Ministerio de Investigación de Francia.
Descripción de la dieta
Las variedades de maíz usadas en este estudio fueron el maíz NK603 resistente al Roundup (de Monsanto) y su control isogénico y no transgénico. Estos dos tipos de maíz fueron cultivados bajo condiciones similares, en la misma ubicación, espaciados a suficiente distancia para evitar la contaminación cruzada. Su carácter genético, y la pureza de las semillas transgénicas y del material cosechado fueron confirmados con análisis qPCR de muestras de ADN. Un campo sembrado con maíz NK603 fue tratado con 3 litros de Roundup por hectárea (se aplicó Weather-MAZ, 540g/L de glifosato, registro EPA 524-537) y el otro campo de NK603 no se trató con Roundup.
La dieta para las ratas de laboratorio se basó en la dieta standard AO4(Safe, France).
El alimento seco de la dieta de las ratas se elaboró para contener un 11,22 o un 33% de maíz transgénico, cultivado ya sea con o sin Roundup, y para el grupo control, un 33% de la línea de maíz no transgénico. Las concentraciones de transgénico se confirmaron en las tres dosis de cada dieta por qPCR. Todas las formulaciones de alimentos consistían en una dieta equilibrada, químicamente medida como sustancialmente equivalente excepto por los transgénicos, sin plaguicidas contaminantes por sobre los límites estándares. Se midieron los isoflavones y los ácidos fenólicos incluyendo el ácido ferúlico por el HPLC-UV estándar de la dieta. El herbicida diluido en el agua para beber, era la formulación comercial de Round up (GT Plus, 450 g/L de glifosato, registro 2020448, Monsanto, Bélgica). Se evaluó los niveles de herbicida midiendo glifosato en las diferentes diluciones mediante espectometría de masa.
Los nocivos efectos del Roundup ya han sido comprobados en Córdoba, Argentina, donde en un reciente juicio, dos productores de soja transgénica fueron encontrados culpables por fumigaciones aéreas con el herbicida, que causaron graves daños en la salud de familias, incluyendo muertes por cáncer y malformaciones congénitas.
En Chile existen a la venta alimentos importados que contienen transgénicos, pero los consumidores no tienen derecho a optar por alimentos sanos, dada la falta de etiquetado.
(Fuente: noticia de Agencia France Presse, 19 septiembre de 2012, y resumen ejecutivo del estudio en Séralini, G.-E., et al. Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food
Chem. Toxicol. (2012), http://dx.doi.org/10.1016/j.fct.2012.08.005
Santiago de Chile, 20 de septiembre de 2012.
http://www.alainet.org/active/58103&lang=es

Los Transgénicos Producen Cáncer...

Chile: El maíz transgénico de Monsanto genera cáncer en ratas


Foto: Elnuevodespertar
AFP, 05 de octubre, 2012.- Una investigación de largo plazo encabezada por el científico francés Gilles Eric Séralini concluye que las ratas alimentadas con maíz transgénico de Monsanto NK603 resistente al herbicida Roundup, sufren cáncer y mueren antes, como resultado de tumores grandes, del tamaño de ping-pong.Este tipo de maíz modificado genéticamente está aprobado en Canadá como forraje y también autorizado para su importación en la Unión Europea. En Chile hay semilleros de maíz transgénico NK603 de Monsanto destinados a la exportación, con el consiguiente riesgo de contaminación de cultivos cercanos de maíz convencional.

El estudio relanzó globalmente la polémica sobre los efectos en la salud de los organismos genéticamente modificados, que se introdujeron hace más de 20 años sin que se realizaran pruebas toxicológicas sobre sus efectos.

María Elena Rozas, coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas Chile, integrante de la campaña “Yo No Quiero Transgénicos en Chile”, expresó al respecto: “Este estudio agrega nuevas y poderosas razones para que avance la tramitación del proyecto de moratoria y etiquetado a los transgénicos presentado en agosto de este año en el Senado. Es necesario que nuestro país aplique el principio de precaución y se detenga la expansión de los cultivos transgénicos para proteger la salud de los y las chilenas.”

El estudio hizo un seguimiento a 200 ratas por dos años, el largo de todas sus vidas, mucho más extenso que los estudios típicos de 90 días utilizados para lograr la aprobación de los órganos regulatorios de transgénicos en algunos países. Aunque ha habido algunos otros estudios de largo plazo, ninguno ha involucrado tantos animales ni tan detalladas mediciones. “Los tumores no se desarrollaron hasta bastante después de los 90 días, lo que quiere decir que por eso no aparecen en estudios más breves”, dijo Séralini.
Séralini, profesor de la Universidad de Caen y director de la investigación “Toxicidad a largo plazo del herbicida Roundup y de un Maíz Transgénico Tolerante al Roundup” señaló a la Agencia France Presse: “Por primera vez en el mundo, un transgénico y un plaguicida han sido estudiados por su impacto en la salud a más largo plazo de lo que habían hecho hasta ahora las agencias de salud, los gobiernos y la industria. Los resultados son alarmantes”.

El investigador explicó que los transgénicos agrícolas son organismos modificados para resistir a ciertos plaguicidas y/o para convertirse en plantas plaguicidas, agregando que el 100% de transgénicos cultivados a gran escala en 2011 fueron plantas que se cultivan forzosamente con plaguicidas. Los resultados están vinculados tanto a la transgenia como al herbicida que acompaña a estos cultivos.

Resumen del estudio

El resumen ejecutivo (abstract) del estudio señala:
“Los efectos en la salud de la ingesta de maíz transgénico tolerante al Roundup (de un 11% en la dieta) cultivado con o sin Roundup, y de Roundup solo (de 0.1ppb en agua) se estudiaron en ratones por dos años. En las hembras, todos los grupos tratados murieron en una proporción 2-3 veces superior que los del grupo control y en forma más rápida. Esta diferencia fue visible comparada con 3 grupos de machos alimentados con transgénicos.

Todos los resultados dependen del sexo y las hormonas, y los perfiles patológicos eran comparables. Las hembras desarrollaron tumores mamarios grandes casi siempre más a menudo y antes que el grupo control, y la glándula pituitaria fue el segundo órgano más dañado; el equilibrio de las hormonas sexuales fue modificado por los tratamientos de transgénicos y de Roundup.
En los machos tratados, las inflamaciones del hígado y la necrosis fueron entre 2.5-5.5 veces más frecuentes. Esta patología fue confirmada por microscopio de transmisión electrónica y óptica. Las nefropatías graves del riñón también fueron generalmente 1.3-2.3 veces más frecuentes que en el grupo control.

Los machos presentaron tumores palpables cuatro veces más grandes que los controles, lo cual ocurrió hasta 600 días antes que a los controles. La estadística bioquímica confirmó importante insuficiencias crónicas de riñón; el 76% de todos los parámetros que mostraban alteraciones estaban relacionados con el riñón, para todos los tratamientos y para ambos sexos.

Estos resultados pueden ser explicados por los efectos no lineales de la alteración endocrina generados por Roundup, pero también por la sobre expresión del transgen en el organismo modificado genéticamente y las consecuencias metabólicas de ello.”

Un grupo de universitarios de esta ciudad del noroeste de Francia alimentaron durante dos años a doscientas ratas con una dieta equilibrada, que contenía alternativamente maíz transgénico NK603; o maíz transgénico NK603 tratado con Roundup (el herbicida más utilizado del mundo) mientras que el grupo control recibía maíz no modificado genéticamente y agua pura.

Durante el estudio el maíz formaba parte de una dieta con proporciones equivalentes al régimen alimenticio en Estados Unidos.“Los resultados revelan una mortalidad mucho más rápida e importante durante el consumo de los productos transgénicos”, indicó Séralini, un investigador que forma o formó parte de comisiones oficiales sobre los transgénicos en 30 países distintos.

“La primera rata macho alimentada con transgénicos muere un año antes que la rata control (es decir, que no se alimenta con transgénicos). La primera rata hembra, ocho meses antes. En el 17º mes se observan cinco veces más machos muertos alimentados con 11% de maíz (transgénico)”, dijo Séralini, que había realizado anteriormente otros estudios sobre el tema pero a partir de datos de sólo 90 días, proporcionados por la industria.

En esa oportunidad cientificos ligados a la industria lanzaron una campaña para desacreditar al investigador, quien en enero de 2011 ganó una demanda por difamación contra Marc Fellous, un científico miembro de la Asociación Francesa de Empresas de Biotecnología que se presentaba como “neutral” y acusaba a quienes objetan los transgénicos como “ideológicos” o ”militantes”, sin embargo tenía registradas patentes a su nombre y trabajaba para una compañía que hace negocios con la agroindustria.

Los tumores

Los tumores aparecen en los machos hasta 600 días antes que en las ratas del grupo control (en la piel y los riñones). En el caso de las hembras (tumores en las glándulas mamarias) aparecen en una media de 94 días antes en las hembras alimentadas con transgénicos, indica el informe.

Los investigadores descubrieron también que el 93% de los tumores de las hembras son mamarios mientras que la mayoría de machos murieron por problemas hepáticos o renales.

El artículo aparecerá en la revista “Food and Chemical Toxicology”, actualmente en proceso de impresión. “Con una pequeña dosis de Roundup, que corresponde a la cantidad que se puede encontrar en Bretaña (norte de Francia) durante la época en que se esparce este producto, se observan 2,5 veces más tumores mamarios” que normalmente, explica Séralini.

También es la primera vez, según Séralini, que el plaguicida Roundup ha sido analizado a largo plazo. Hasta ahora sólo su principio activo (sin sus coadyuvantes) había sido analizado durante más de seis meses. En América Latina, el Dr. Andrés Carrasco, profesor de embriología de la Universidad de Buenos Aires, ha realizado ese tipo de estudios con resultados igualmente alarmantes.

“Son los mejores tests que se pueden llevar a cabo antes de las pruebas en humanos”, explica el científico.
El estudio ya provocó las primeras reacciones y Stephane Le Foll, el ministro de Agricultura francés, uno de los países que lucha dentro de Europa para evitar el cultivo de transgénicos, pidió medidas de homologación de estos productos “muchas más estrictas” en la Unión Europea. Previo a la publicación del estudio se había anunciado que se mantendría en Francia la prohibición del maíz transgénico Mon810, también de Monsanto.

En Bruselas, el eurodiputado francés Jose Bové, de Los Verdes, una de las figuras emblemáticas de la lucha contra los transgénicos, pidió la suspensión “inmediata” de las autorizaciones de cultivo de estos productos.

Por su parte la Comisión Europea anunció haber pedido a su agencia responsable de la seguridad de los alimentos que examine los resultados del estudio para “sacar conclusiones”

El estudio, que costó tres millones de euros, fue financiado por la fundación CERES, que tiene fondos de unas cincuenta empresas que no producen OMG, y por la fundación Charles Leopold Meyer para el Progreso de la Humanidad y contó con el apoyo del Ministerio de Investigación de Francia.

Descripción de la dieta

Las variedades de maíz usadas en este estudio fueron el maíz NK603 resistente al Roundup (de Monsanto) y su control isogénico y no transgénico. Estos dos tipos de maíz fueron cultivados bajo condiciones similares, en la misma ubicación, espaciados a suficiente distancia para evitar la contaminación cruzada.

Su carácter genético, y la pureza de las semillas transgénicas y del material cosechado fueron confirmados con análisis qPCR de muestras de ADN. Un campo sembrado con maíz NK603 fue tratado con 3 litros de Roundup por hectárea (se aplicó Weather-MAZ, 540g/L de glifosato, registro EPA 524-537) y el otro campo de NK603 no se trató con Roundup.

La dieta para las ratas de laboratorio se basó en la dieta standard AO4(Safe, France).
El alimento seco de la dieta de las ratas se elaboró para contener un 11,22 o un 33% de maíz transgénico, cultivado ya sea con o sin Roundup, y para el grupo control, un 33% de la línea de maíz no transgénico. Las concentraciones de transgénico se confirmaron en las tres dosis de cada dieta por qPCR.

Todas las formulaciones de alimentos consistían en una dieta equilibrada, químicamente medida como sustancialmente equivalente excepto por los transgénicos, sin plaguicidas contaminantes por sobre los límites estándares. Se midieron los isoflavones y los ácidos fenólicos incluyendo el ácido ferúlico por el HPLC-UV estándar de la dieta.

El herbicida diluido en el agua para beber, era la formulación comercial de Round up (GT Plus, 450 g/L de glifosato, registro 2020448, Monsanto, Bélgica). Se evaluó los niveles de herbicida midiendo glifosato en las diferentes diluciones mediante espectometría de masa.

Los nocivos efectos del Roundup ya han sido comprobados en Córdoba, Argentina, donde en un reciente juicio, dos productores de soja transgénica fueron encontrados culpables por fumigaciones aéreas con el herbicida, que causaron graves daños en la salud de familias, incluyendo muertes por cáncer y malformaciones congénitas.

En Chile existen a la venta alimentos importados que contienen transgénicos, pero los consumidores no tienen derecho a optar por alimentos sanos, dada la falta de etiquetado.
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Fuente: Agencia Latinoamericana de Información: http://alainet.org/active/58103. Tomado a su vez de la Agencia France Presse, 19 septiembre de 2012, y resumen ejecutivo del estudio en Séralini, G.-E., et al. Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food Chem. Toxicol. (2012), http://dx.doi.org/10.1016/j.fct.2012.08.005

Los Transgénicos Producen Cáncer!!!


Ratas, cáncer y políticas transgénicas

image_preview Por Silvia Ribeiro
Nuevas evidencias científicas -de investigaciones en Francia- muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos, según estudios realizados por el doctor Andrés Carrasco y científicos en Argentina.

Aunque informes sobre el glifosato y estudios anteriores sobre transgénicos mostraban evidencias de problemas serios a la salud y al ambiente, el gobierno mexicano autorizó en 2012 más de 1.800 hectáreas de plantaciones a campo abierto de maíz manipulado genéticamente, la mayoría con el mismo gen de Monsanto (603) que provocó cáncer en ratas en los experimentos franceses.

En el estudio realizado por CRIIGEN (Comité de investigación y de información independiente sobre genética, por sus siglas en francés), Universidad de Caen, Francia, se alimentaron durante dos años a 200 ratas, dividas en 10 grupos, con diferentes raciones. Unas con maíz transgénico NK603, resistente a glifosato pero sin aplicarlo, otras con el mismo maíz transgénico con glifosato, y otras con glifosato disuelto en el agua que bebieron, además de un grupo de control que no recibió ninguno de los elementos anteriores.

Las ratas alimentadas con maíz transgénico murieron prematuramente y tuvieron una frecuencia de tumores de 60-70 por ciento contra 20-30 por ciento en el grupo de control.

Gilles Eric Seralini, director de CRIIGEN, señaló que es un estudio único en el mundo, porque todas las pruebas que han conducido las empresas no superan los tres meses, mientras que este experimento abarcó todo el periodo de vida esperado de las ratas.
Justamente, un elemento significativo es que la mayoría de los problemas aparecieron a partir del cuarto mes, por lo que Seralini afirmó que el tiempo elegido para otros experimentos fue intencionalmente corto para evitar la mayoría de los síntomas.

Varios “científicos” que funcionan como cobertura de la industria de los transgénicos -vinculados o financiados directa o indirectamente por ésta- atacan los estudios del CRIIGEN, señalando supuestas inconsistencias, como que también el grupo de control desarrolló tumores. Pero esto es lógico, porque se usaron ratas que tienen tendencia a expresar tumores y nunca se permite que vivan tanto tiempo. El dato significativo es la enorme diferencia de porcentajes.

Además de tumores, los grupos de ratas expuestas a transgénicos y glifosato presentaron problemas serios renales y en el hígado.

El gobierno francés, frente a los resultados de los experimentos, decidió abrir un periodo de verificación de los estudios. De confirmarse su toxicidad podrían definir que se prohibiera cualquier importación y su uso incluso como forraje. Plantar maíz transgénico no está permitido en ese país, justamente por estudios anteriores sobre la posible toxicidad e impactos ambientales del maíz NK603 y Mon810 de Monsanto.

En lugar del apuro con que algunos biotecnólogos -incluso en México- tratan de defenestrar los experimentos, la actitud coherente y responsable sería verificar este estudio y realizar otros, ya que los transgénicos que están en el mercado se aprobaron basados casi al 100 por ciento en datos entregados por las propias empresas que los venden.

Siendo México centro de origen del maíz y además el país con mayor consumo humano de maíz en el mundo, lo lógico sería que primara el principio de precaución estrictamente, tanto por los riesgos a la salud humana como por los impactos sobre la biodiversidad y los múltiples significados que el maíz tiene en México para sus culturas y su población.

Sin embargo, pese a que la comisión de bioseguridad en México (CIBIOGEM) ha recibido numerosos, extensos y sólidos argumentos científicos y técnicos para no permitir la siembra -ni experimental, ni piloto y mucho menos comercial- de maíz transgénico, los ha ignorado todos intencionalmente, colocando en riesgo los intereses de la población para favorecer exclusivamente los de Monsanto, la trasnacional que controla más de 85 por ciento de las semillas transgénicas en el mundo.

El acuerdo para asegurarle a Monsanto sus intereses contra la población de México y contra su principal patrimonio genético alimentario, lo aseguró Bruno Ferrari, actualmente secretario de Economía, pero antes funcionario de Monsanto.

En 2009, Ferrari, entonces director de ProMéxico, concertó una reunión entre Felipe Calderón y el director ejecutivo de Monsanto, en el Foro Económico Mundial de Davos.

Volviendo de esa reunión, el gobierno anunció que rompería la moratoria que existía desde 1999 contra la plantación de maíz transgénico, aunque ninguna de las razones que los expertos expusieron para fundamentar y decretar la moratoria hubiesen cambiado.

Al contrario, con el paso de los años, empeoraron las condicionantes de riesgo que fundamentaron la moratoria contra la siembra de maíz transgénico en 1999.

Los transgénicos usan muchos más tóxicos y producen menos que las semillas híbridas, además de la multitud de riesgos e impactos a la salud y al ambiente que crecen todo el tiempo, ya que las plantas se vuelven resistentes y hay que usar compuestos cada vez más tóxicos.

Hay 10.000 años de trabajo campesino y décadas de investigación agrícola pública en semillas no transgénicas que enorgullecen y sobradamente bastan para cubrir las necesidades de toda la población en México.

Permitir la liberación de transgénicos en el país es un acto de extrema irresponsabilidad y un crimen histórico.
*Investigadora del Grupo ETC. En www.jornada.unam.mx.

LOS TRANSGÉNICOS PRODUCEN CÁNCER!!!

Ratas, cáncer y políticas transgénicas
Silvia Ribeiro*
N
uevas evidencias científicas de investigadores en Francia muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos, estudios realizados por el doctor Andrés Carrasco y científicos en Argentina.
Aunque informes sobre el glifosato y estudios anteriores sobre transgénicos mostraban evidencias de problemas serios a la salud y al ambiente, el gobierno mexicano autorizó en 2012 más de mil 800 hectáreas de plantaciones a campo abierto de maíz manipulado genéticamente, la mayoría con el mismo gen de Monsanto (603) que provocó cáncer en ratas en los experimentos franceses.

En el estudio realizado por CRIIGEN (Comité de investigación y de información independiente sobre genética, por sus siglas en francés), Universidad de Caen, Francia, se alimentaron durante dos años a 200 ratas, dividas en 10 grupos, con diferentes raciones. Unas con maíz transgénico NK603, resistente a glifosato pero sin aplicarlo, otras con el mismo maíz transgénico con glifosato, y otras con glifosato disuelto en el agua que bebieron, además de un grupo de control que no recibió ninguno de los elementos anteriores. Las ratas alimentadas con maíz transgénico murieron prematuramente y tuvieron una frecuencia de tumores de 60-70 por ciento contra 20-30 por ciento en el grupo de control.
Gilles Eric Seralini, director de CRIIGEN, señaló que es un estudio único en el mundo, porque todas las pruebas que han conducido las empresas no superan los tres meses, mientras que este experimento abarcó todo el periodo de vida esperado de las ratas. Justamente, un elemento significativo es que la mayoría de los problemas aparecieron a partir del cuarto mes, por lo que Seralini afirmó que el tiempo elegido para otros experimentos fue intencionalmente corto para evitar la mayoría de los síntomas.

Varios científicos que funcionan como cobertura de la industria de los transgénicos –vinculados o financiados directa o indirectamente por ésta– atacan los estudios del CRIIGEN, señalando supuestas inconsistencias, como que también el grupo de control desarrolló tumores. Pero esto es lógico, porque se usaron ratas que tienen tendencia a expresar tumores y nunca se permite que vivan tanto tiempo. El dato significativo es la enorme diferencia de porcentajes. Además de tumores, los grupos de ratas expuestas a transgénicos y glifosato presentaron problemas serios renales y en el hígado.

El gobierno francés, frente a los resultados de los experimentos, decidió abrir un periodo de verificación de los estudios. De confirmarse su toxicidad podrían definir que se prohibiera cualquier importación y su uso incluso como forraje. Plantar maíz transgénico no está permitido en ese país, justamente por estudios anteriores sobre la posible toxicidad e impactos ambientales del maíz NK603 y Mon810 de Monsanto. En lugar del apuro con que algunos biotecnólogos –incluso en México– tratan de defenestrar los experimentos, la actitud coherente y responsable sería verificar este estudio y realizar otros, ya que los transgénicos que están en el mercado se aprobaron basados casi al 100 por ciento en datos entregados por las propias empresas que los venden.

Siendo México centro de origen del maíz y además el país con mayor consumo humano de maíz en el mundo, lo lógico sería que primara el principio de precaución estrictamente, tanto por los riesgos a la salud humana como por los impactos sobre la biodiversidad y los múltiples significados que el maíz tiene en México para sus culturas y su población.

Sin embargo, pese a que la comisión de bioseguridad en México (CIBIOGEM) ha recibido numerosos, extensos y sólidos argumentos científicos y técnicos para no permitir la siembra –ni experimental, ni piloto y mucho menos comercial– de maíz transgénico, los ha ignorado todos intencionalmente, colocando en riesgo los intereses de la población para favorecer exclusivamente los de Monsanto, la trasnacional que controla más de 85 por ciento de las semillas transgénicas en el mundo.

El acuerdo para asegurarle a Monsanto sus intereses contra la población de México y contra su principal patrimonio genético alimentario, lo aseguró Bruno Ferrari, actualmente secretario de Economía, pero antes funcionario de Monsanto. En 2009, Ferrari, entonces director de ProMéxico, concertó una reunión entre Felipe Calderón y el director ejecutivo de Monsanto, en el Foro Económico Mundial de Davos. Volviendo de esa reunión, el gobierno anunció que rompería la moratoria que existía desde 1999 contra la plantación de maíz transgénico, aunque ninguna de las razones que los expertos expusieron para fundamentar y decretar la moratoria hubiesen cambiado. Al contrario, con el paso de los años, empeoraron las condicionantes de riesgo que fundamentaron la moratoria contra la siembra de maíz transgénico en 1999.

Los transgénicos usan muchos más tóxicos y producen menos que las semillas híbridas, además de la multitud de riesgos e impactos a la salud y al ambiente que crecen todo el tiempo, ya que las plantas se vuelven resistentes y hay que usar compuestos cada vez más tóxicos.
Hay 10 mil años de trabajo campesino y décadas de investigación agrícola pública en semillas no transgénicas que enorgullecen y sobradamente bastan para cubrir las necesidades de toda la población en México. Permitir la liberación de transgénicos en el país es un acto de extrema irresponsabilidad y un crimen histórico.
*investigadora del Grupo ETC
Regreso.

LAS SEMILLAS TRANSGÉNICAS PRODUCEN CÁNCER!!!

Problemas de los Trangénicos

Al permitir franquear las barreras entre especies, esta técnica crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza o con las técnicas tradicionales de mejora genética. Los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir con exactitud las consecuencias de esta manipulación, ni su evolución e interacción con otros seres vivos una vez liberado un OMG al medio ambiente.


Acción a Moyresa en Cartagena en 2004.
Se trata de una tecnología con un nivel de imprecisión muy elevado, cuyos efectos impredecibles tanto a corto como a largo plazo ya están siendo documentados por la ciencia independiente.

Los transgénicos son un grave riesgo para la biodiversidad y tienen efectos irreversibles e imprevisibles sobre los ecosistemas. Suponen incremento del uso de tóxicos, contaminación genética y del suelo, pérdida de biodiversidad, desarrollo de resistencias en insectos y vegetación adventicia ("malas hierbas") y efectos no deseados en otros organismos.

La utilización de los OMG en la agricultura no hace más que exacerbar los efectos perniciosos de una producción industrializada e insostenible, que no favorece a los pequeños agricultores ni reparte equitativamente las riquezas. Concentra el control de la agricultura y la alimentación en unas pocas manos, poniendo en peligro la independencia y supervivencia de pueblos y países.

Suponen un riesgo para la salud: potencialmente pueden suponer nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos, disminución en la capacidad de fertilidad (en mamiferos alimentados con OMG), contaminación de alimentos, problemas en órganos internos, etc.

No se evalúan correctamente los riesgos sanitarios a largo plazo de los OMG presentes en nuestra alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos.  Por otra parte, ningún sistema de evaluación podría demostrar la inocuidad de los OMG para la salud o para el medio ambiente dado que una de sus principales características son los efectos inesperados e impredecibles derivados de estas técnicas de ingeniería genética.

La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Distintos científicos han revelado que Monsanto omitió reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), responsable de su aprobación, ha sido objeto de duras  recriminaciones por no tener en cuenta las dudas y argumentos de los estados miembros. Además, los estudios científicos sobre los que se basa la evaluación previa a la autorización son realizados por las propias empresas, sin que sea posible en muchos casos  verificar los datos y resultados de forma independiente.

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Dile !!!NÓ a Los TRANSGÉNICOS!!!PRODUCEN CÁNCER!!!

Transgénicos y Medio Ambiente

Desde el Área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra luchamos contra la entrada de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) o transgénicos en nuestros campos y en nuestros platos. Promovemos además alternativas sostenibles como la agricultura ecológica.
Los transgénicos se obtienen mediante la ingeniería genética que permite crear plantas, animales y microorganismos manipulando sus genes.
Esta tecnología no es una simple extensión de la agricultura tradicional al permitir franquear las barreras entre especies, crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza o con las técnicas tradicionales de mejora genética. Además, los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir la evolución e interacción con los otros seres vivos de estos organismos una vez liberados al medio ambiente.
Desde su aparición en los mercados hace unos 10 años, los cultivos y alimentos transgénicos han experimentado una rápida expansión en un número limitado de países, pero ésta ha sido fruto de las estrategias agresivas de la industria biotecnológica y no de beneficios derivados del uso de esta tecnología. Están ampliamente documentados la cercanía de la industria tecnológica con los centros de decisión política, por ejemplo en Europa.
Los impactos sobre el medio ambiente de estos cultivos son cada día más evidentes: aumento dramático del empleo de tóxicos en el campo, desarrollo de resistencias en insectos y malezas, contaminación del suelo, contaminación genética de especies silvestres, exacerbación de la desaparición de biodiversidad. También queda demostrada la extrema dificultad en proteger la agricultura no transgénica de la contaminación por OMG donde éstos estén cultivados y/o utilizados.
La rápida introducción de OMG en la alimentación contrasta con la escasez de estudios científicos sobre sus impactos para la salud humana. La aparición de nuevos tóxicos en los alimentos o de nuevas alergias son algunos de los riesgos. Y cada vez hay más evidencias de la aparición de efectos no esperados, como el descenso de la fertilidad de animales alimentados con transgénicos.
A nivel social, muy lejos de aportar soluciones al hambre en el mundo, la introducción de la biotecnología en la agricultura incrementa las situaciones de pobreza, exclusión social e injusticia, como se ha demostrado por ejemplo en Argentina, Brasil y Paraguay con la soja o en la India e Indonesia con el algodón. Está claro que avanzar hacía una agricultura más sostenible no pasa por la biotecnología y que ésta es un instrumento para unas pocas multinacionales para hacerse con el control de la agricultura y alimentación mundial.
Desde un punto de vista económico, los transgénicos están siendo un fracaso. Estudios de Amigos de la Tierra demuestran que prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura ecológica, estimulan en mayor medida la economía, crean empleo de calidad en el medio rural y cuentan con el apoyo de los consumidores.
Amigos de la Tierra lleva una campaña de oposición a la introducción de los OMG en la agricultura y alimentación desde 1998. Esta campaña prioriza la alianza con otras organizaciones y se enmarca en las actividades de Amigos de la Tierra Europa e Internacional.

Los Transgénicos Producen Cáncer!!!



¿Qué son los transgénicos?
Los organismos manipulados genéticamente (OMG) también llamados “transgénicos” son organismos nuevos creados en laboratorio, cuyas características se han alterado mediante la inserción de genes de otras especies. Por ejemplo, se inserta el gen de resistencia al frío del salmón en papa para buscarle resistencia a heladas, o genes de bacterias en maíz para darle resistencia a ciertas plagas. Estas alteraciones no ocurren en la naturaleza, rompen las barreras naturales entre especies y traen muchos riesgos.

¿Qué área hay sembrada con cultivos transgénicos (CT)?

El cultivo de los transgénicos comenzó en 1995 con un tomate de larga duración pos-cosecha. En el año 2004, el área mundial sembrada con CT llegó a 81 millones de hectáreas, experimentando un aumento de 20% con respecto al año anterior. Es decir, que hubo 13,3 millones de hás más que el año 2003, abarcando 17 países, siendo los principales cultivos los siguientes:
- Soja: 61%
- Maíz: 23%
- Algodón: 11%
- Canola: 6%

Actualmente existen 14 mega-países-transgénicos que siembran sobre 81.000 hás de CT. De ellos, 8 tienen la mayor superficie sembrada: EE.UU. (59%), Argentina (20%), Canadá (6%), Brasil (6%), China (5%), Paraguay (2%), India (1%) y Sudáfrica (1%). Completan la lista México, España, Filipinas, Uruguay, Australia y Rumania. Con menos hectáreas sembradas se encuentran Alemania, Colombia y Honduras. (Fuente: Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas ISAAA).

Los países que siembran transgénicos son entonces muy pocos y Uruguay se encuentra dentro de los países con mayor superficie de cultivos transgénicos por habitante en el mundo.

A pesar de haber hambre en nuestro país, resulta contradictorio que nuestras tierras se utilicen para cultivos básicamente de exportación y no para producir alimentos para nuestra gente.
¿Qué características poseen estos CT?
Dos características predominan en los cultivos transgénicos comerciales actuales:
(i) tolerancia a herbicidas principalmente, al glifosato. 73% de los cultivos son de este tipo, llamados ¨Round-Up Ready¨ (RR) por su tolerancia al herbicida ¨Round-Up¨ de la compañía Monsanto.
(ii) la producción de toxinas plaguicidas (Bt). Estos cultivos plaguicidas cubren 18% del área sembrada con transgénicos.

Otro 8% del área total está sembrada con cultivos trasgénicos que tienen ambas características.

¿Quién produce los CT?
Cinco compañías transnacionales de la agro-biotecnología controlan el mercado: Dupont, Syngenta, Bayer, Dow y, en particular, Pharmacia de Monsanto que produce 91% de las semillas transgénicas sembradas en el mundo.

¿Por qué se producen los CT?

Se promueve el desarrollo de cultivos transgénicos con promesas de ayudar a resolver el problema del hambre y a lograr una agricultura libre de agrotóxicos. Pero la realidad es otra. Estudios demuestran que los trangénicos no rinden más que los cultivos naturales, pueden ser más contaminantes e introducen nuevos riesgos. El interés y razón de ser de cualquier compañía es obtener ganancias. Las corporaciones obtienen ingresos por las patentes sobre los transgénicos y a la vez ejercen un control sobre el sistema agro-alimentario mundial por controlar el insumo fundamental: las semillas.
¿Cuál es la situación en Uruguay?
En 1998 se Introduce la soja RR, primer cultivo transgénico. La sociedad civil no tuvo tiempo para discutir el tema, incluyendo a las gremiales de productores, Universidad, consumidores, ONGs. En la cosecha 2004-2005 este cultivo alcanzó casi las 300.000 hás.
En 1998, Shell produjo eucaliptos genéticamente manipulados y realizó ensayos a campo, plantando 600 metros cuadrados. ¿Qué paso con esos árboles?
En el 2003 se autoriza el maíz MON 810 y en dos años se siembran 19.000 hectáreas. En 2004 se autoriza el maíz Bt11 y en el primer año se sembraron 1.700 hectáreas.
En este momento están en estudio nuevas variedades de maíz transgénico, algunas resistentes a herbicidas altamente tóxicos. También existen intenciones de introducir otros cultivos tales como arroz, colza, girasol…..
Aparte de estos cultivos, actualmente se encuentra en evaluación una variedad transgénica de trébol blanco.
¿Como llegan los trasngénicos a nuestras mesas?
Tanto la soja como el maíz son básicamente producidos para ser exportados como alimento para animales, pero también la soja la estamos consumiendo en alimentos procesados, como galletas, budines, margarina, aceite, etc. y en la mal llamada carne y leche de soya, en tanto que consumimos el maíz en la polenta y el aceite.
¿Cuáles son sus riesgos?
El uso de transgénicos trae riesgos para la salud y para el ambiente, viola derechos ciudadanos, socava la soberanía alimentaria y consolida el control corporativo sobre el sistema agroalimentario mundial.
Las transnacionales inventaron CT resistentes a sus propios herbicidas. Como consecuencia, se aumenta el uso de herbicidas y, por ende, la contaminación del ambiente y de los alimentos.
Los CT “Bt” resistentes a ciertas plagas son plaguicidas: producen toxinas en todas partes de la planta, incluyendo las que se come. El uso externo y puntual del plaguicida se sustituye por su uso continuo dentro del cultivo, lo que podría significar una adaptación de las plagas que pronto desarrollarían resistencia y se regresaría al uso de plaguicidas cada vez más tóxicos.
La liberación al ambiente de un transgénico puede provocar una serie de impactos ecosistémicos. Por ejemplo, el polen del maíz transgénico (Bt) es tóxico para ciertos insectos benéficos y exudados de sus raíces son tóxicos para algunos micro-organismos del suelo. La presencia de toxinas Bt en los CT inhibe la descomposición de su materia orgánica. De esta manera se desencadena una serie de efectos en cascada que afectan el equilibrio ecológico.
Cuando los cultivos transgénicos polinizan los cultivos naturales, los contaminan genéticamente y crean semillas híbridas transgénicas. La contaminación genética de cultivos tradicionales es irreversible, imposible de controlar y significa que toda su descendencia, se convertirá en transgénicos y se perderá, para siempre, cultivos tradicionales, y la opción y el derecho a consumir alimentos naturales. En México, centro de origen y diversidad del maíz, la contaminación de variedades tradicionales de maíz con maíz Bt. constituye una pérdida irreversible de este patrimonio de la humanidad.
La contaminación de parientes silvestres, cultivos convencionales y tradicionales con genes de resistencia a herbicidas puede dar lugar a super-malezas imposibles de eliminar.
Todos los CT producen nuevas sustancias que puedan causar alergias y otras enfermedades. Los CT plaguicidas son modificados para producir toxinas que luego se consumen, pero no se ha demostrado su inocuidad a largo plazo.
Se está manipulando cultivos genéticamente, en particular, el maíz, para que produzcan fármacos (anticonceptivos, vacunas, hormonas, etc.) y productos de interés industrial (aceites) Existe el riesgo de que estos “farma-cultivos” contaminen genéticamente el maíz para el consumo, produciendo alimentos contaminados con fármacos y otras sustancias de uso industrial
Los virus, bacterias y su material genético constituyen las herramientas de la ingeniería genética por lo que se aumenta la probabilidad de la “transferencia horizontal” de sus genes a otros virus y bacterias y la creación de nuevas enfermedades.
Los CT “terminator” son manipulados para que no produzcan semillas viables obligando al agricultor a depender de las transnacionales. Los genes de esterilidad pueden contaminar y esterilizar los cultivos tradicionales y especies silvestres, conduciendo a su extinción.
Se han creado semillas transgénicas que, para desarrollarse, florecer, etc., requieren de insumos químicos fabricados por las mismas compañías de semillas. Con esta tecnología el agricultor y el país dependerán totalmente de las compañías de semillas, se consolidará el poder de las transnacionales sobre la alimentación y se socavará la soberanía alimentaria.

¿Qué dicen los científicos?

La Asociación Médica Británica, el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos y otras prestigiosas instituciones aconsejan prohibir el uso de transgénicos y sus productos y recomiendan se investigue sus impactos sobre la salud y el ambiente a largo plazo.
¿Cómo enfrentar la invasión de los trangénicos?
Defendiendo la soberanía alimentaria con la promoción y recuperación de prácticas y tecnologías tradicionales, que aseguren la conservación de la biodiversidad, la producción local y nacional.

Respetando la diversidad productiva y cultural.

Estableciendo leyes y regulaciones fuertes que garanticen la bioseguridad y los derechos a una agricultura y alimentación no-transgénica.
EN SALVAGUARDA DEL DERECHO A ALIMENTOS NATURALES, SANOS, NO-TRANSGÉNICOS PARA TODA LA POBLACIÓN, DEBEMOS EXIGIR AL GOBIERNO LA PROHIBICIÓN DE LIBERAR NUEVOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS Y LA RECONSIDERACIÓN DE LOS CULTIVOS YA AUTORIZADOS PARA REVERTIR LA SITUACIÓN ACTUAL, APUNTANDO A LA ELIMINACIÓN TOTAL DE LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS

¿Qué puedo hacer yo?
Exigir al Gobierno que prohíba la liberación al ambiente de nuevos cultivos transgénicos
Exigir el etiquetado obligatorio de los alimentos que contengan transgénicos para que se respete el derecho a saber y elegir.
Informar a los demás: copiar esta información y distribuirla a todos tus contactos y medios de comunicación
No consumir productos de soja: lecitina, aceite, ni la mal llamada carne y leche de soja
No consumir productos derivados de transgénicos
Apoyar la agricultura orgánica
Proteger, plantar e intercambiar semillas nativas

Manténgase informado
http://www.chasque.net/rapaluy/
Maldonado 1858
Tel: 413 2989
rapaluy@chasque.net
bioptimistas@riseup.net
Octubre 2005

POR UN MUNDO LIBRE DE TRANSGÉNICOS
Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina Uruguay