domingo, 24 de mayo de 2015


Qisoma: Medicina Biologica y Bioenergetica

2 de abril de 2015
LA BIOLOGIA DE LAS CELULAS

PARA ENTENDER EL CANCER.


La célula es la unidad básica de la vida de tal manera que todos los organismos están compuestos de una o más células.

Los humanos estamos hechos de millones de células. Para entender qué se estropea durante el desarrollo del cáncer, es importante entender primero cómo es que funcionan las células normales. El primer paso a entender es la estructura y las funciones básicas de las células.Para ello veamos primero qué son las biomoléculas.

BIOMOLECULAS.
Las biomoléculas son los componentes básicos de las células. Son los rasgos comunes a todas las células, son rasgos que comparten independientemente de su función o posición en el cuerpo.
Las células están compuestas casi completamente de solo cuatro tipos de moléculas básicas, como son los carbohidratos, proteínas, lípidos y ácidos nucleicos.

Se denominan biomoléculas porque se encuentran en los seres vivos.Estas biomoléculas son: CARBOHIDRATOS, PROTEINAS, LIPIDOS y ACIDOS NUCLEICOS.

1- Carbohidratos
Estas biomoléculas son las que comúnmente conocemos como azúcares, compuestas por los elementos carbono (C), hidrógeno (H) y oxígeno (O), variables en tamaño: desde muy pequeñas a muy grandes.

Al juntarse varias unidades pequeñas, forman cadenas largas. Estas cadenas largas se pueden comparar para efecto de entender, a la manera como las perlas son agregadas a una pulsera para hacerla más larga.
Cuando está formada por una sola unidad recibe el nombre de monómero y cuando es una cadena larga se denominapolímero.
El azúcar que se encuentra en la leche (lactosa) y el azúcar de mesa (sacarosa) son ejemplos de carbohidratos.

2- Las proteínas
Son biomoléculas que hacen parte de las células y al igual que los carbohidratos están compuestas de unidades más pequeñas o monómeros conocidos como aminoácidos. Por lo tanto, los aminoácidos son los “ladrillos” que al juntarse forman las distintas proteínas.
Existen alrededor de veinte aminoácidos diferentes.

3- Los lípidos
Como los carbohidratos y las proteínas estas biomoléculas están compuestas principalmente de carbono, hidrógeno y oxígeno.
Con este nombre se hace referencia a una variedad de biomoléculas que incluyen las grasas, los aceites, las ceras y los esteroides.
Son de naturaleza hidrofóbica (no se mezclan con el agua).
Las grasas con energía almacenada, los aceites y las ceras son usados para formar capas protectoras sobre la piel previniendo infecciones.
Otro tipo de lípidos son las hormonas esteroides que son reguladores importantes de la actividad celular.
Las actividades de hormonas esteroideas, como el estrógeno, han sido implicadas en los cánceres del sistema reproductivo femenino.

4- Ácidos nucleicos.
Son las moléculas encargadas de almacenar la información necesaria para controlar y construir las células. Estas moléculas manejan información.
Hay dos tipos de ácidos nucleicos: el ADN (ácido desoxirribonucleico) y el ARN (ácido ribonucleico). Ambos son polímeros, compuestos de unidades monómeras, como los carbohidratos y las otras biomoléculas que ya hemos mencionado.
Los monómeros o "ladrillos"  usados para construir los ácidos nucleicos son llamados nucleótidos, que en número de cinco son referidos con las letras A, C, G, T y U que corresponden a adenina (A), citosina (C), guanina (G), timina (T) y uracilo (U).
Una de las diferencias entre el ADN y el ARN es el conjunto de los nucleótidos usados para construir sus polímeros.
El ADN, que se encuentra localizado en el núcleo de las células contiene A, C, G y T, mientras que el ARN contiene A, C, G y U.
 
El ADN está compuesto de dos cadenas largas (polímeros) de nucleótidos entrelazadas que forman una estructura espiral o helicoidal, siempre con un nucleótido emparejado a otro de manera específica.
Estas moléculas se unen de una manera muy particular, siempre con un nucleótido emparejado a otro específicamente. El nucleótido de la adenina (A) siempre se empareja con el nucleótido de la timina (T). De la misma manera, la guanina (G) siempre se une con la citosina(C).
En el ADN se acumula y almacena toda la información genética acerca de cómo y quétrabajo debe hacer cada célula.
El ADN le informa a cada célula que tipo de proteína tiene que hacer para que cumpla su función. El tipo de proteína en una célula, es lo que determina la función de la misma. Las proteinas que las células renales fabrican son de un tipo diferente a las que fabrican las células del hígado, por ejemplo.
En el ADN se encuentran grabadas y señaladas (como si fuera una plantilla o modelo), cuáles y cómo serán las secuencias que deben seguir los aminoácidos para formar las distintas proteínas (recordemos que las proteínas están formadas por aminoácidos).
A estas alturas, tenemos que entender que la información del ADN hacia las células debe contar con algo que se "encargue" de llevar a cabo las intrucciones impartidas. Ese algo es el ARN.
Espero que haya quedado claro que  el ADN no trabaja solo  ya que es el ARN , que a diferencia del ADN se encuentra fuera del núcleo de la célula, el encargado de decodificar y realizar las señales recibidas del primero. Así, el ARN une los aminoácidos para crear proteínas específicas. El ARN es responsable de transmitir la composición genética y ayudar a crear las proteínas que necesita cada célula.

EL ADN y LA SALUD
De todo lo anteriormente expuesto se puede fácilmente deducir que el estado de salud de las células y por consiguiente de todo el cuerpo, depende de la calidad de la información suministrada por el ADN. De igual manera, se puede concluir que el estado de salud o enfermedad comienza en las células.
Cuando se dan cambios en la secuencia del ADN, resultan alteraciones en el comportamiento de las células.

Así, ciertos cambios en la estructura del ADN dan origen a crecimiento descontrolado de las células así como muchos otros cambios que se ven en el cáncer.
El cuerpo físico cambia y se regenera permanentemente de acuerdo a la calidad de la información que recibe del ADN de las células que es lo primero que cambia por las señales del ADN.
Si esa información es correcta, la célula y por consiguiente el cuerpo físico, se regenera correctamente manifestándose en buena salud; de lo contrario, la célula y el cuerpo se regenera incorrectamente, manifestándose en problemas de salud. Es decir, que la enfermedad comienza en las células a consecuencia de la información suministrada por un ADN alterado.

CÓMO SE ALTERA EL ADN.
La  persona en su experiencia diaria, puede sufrir alteraciones a nivel de sus cuerpos distintos al físico (mental, el emocional y el energético). Esas alteraciones si son reiteradas y retenidas mucho tiempo, afectan y alteran al ADN, a partir de lo cual la información que éste transmite a la célula será correcta o incorrecta, dependiendo de la alteración sufrida.
De acuerdo a ésto, podemos decir al igual que Bruce Lipton (en "La biología de la creencia"), que los  genes y el ADN, no controlan nuestra biología, sino que los genes y el ADN están controlados por señales externas emandas de nuestros cuerpos mental, emocional y energético.
Aquí en este concepto se encuentra unificada la biología celular con la física cuántica.

La epigenética(*) nos sugiere que los estímulos energéticos que recibimos del medio ambiente, determinan nuestra calidad de vida.
Siguiente....

                                    ¿QUÉ ES EL BIOMAGNETISMO MÉDICO?

El Biomagnetismo Médico es un sistema de diagnóstico terapéutico medicinal que por medio de la aplicación de imanes de una determinada fuerza y polaridad opuesta en puntos específicos del cuerpo, consigue exterminar en tiempo breve, virus, bacterias, hongos o parásitos, que son causa de la mayoría de los padecimientos graves del hombre.

Es una disciplina terapéutica cuyo objetivo es el de conseguir el equilibrio bioenergético.

Estudia, detecta, clasifica, mide y corrige las alteraciones del PH (Potencial de Hidrógeno) de los seres vivos; para tal objetivo el Dr. Isaac Goiz, nos ha provisto de un mapa corporal, en el que se detallan los puntos o Pares biomagnéticos (descubierto por él, en 1988) en los cuales se han de aplicar los imanes.

Como en medicina nada se puede dejar al azar, el Dr. Goiz nos ha dado el nombre del microorganismo y la enfermedad que puede causar dependiendo del lugar donde se haya radicado. Gracias a esta información el terapeuta, está en capacidad de reconocer una enfermedad, aún cuando ésta no haya presentado los síntomas propios de la patología.

Por medio del Biomagnetismo Médico, se regulan y corrigen las patologías infecciosas producidas por virus y bacterias. Se puede diagnosticar y brindar un tratamiento idóneo para cualquier enfermedad, siempre que no haya destruido o deteriorado el tejido del órgano afectado.
Aquí tres videos acerca del Biomagnetismo Médico, que aclararán todas nuestras preguntas:

viernes, 15 de mayo de 2015

Cultura Ecológica y Comunicación…Efrén Meléndez

 Hasta la aparición del petróleo en nuestro país, la economía Venezolana se caracterizaba por ser eminentemente agropecuaria con escasa diversificación y poca participación de los sectores manufactureros, del oro, y el carbón. Esas actividades económicas, de carácter aunado a una escasa población de apenas dos millones de habitantes, en un territorio de más de un millón de kilómetros cuadrados conformaban un cuadro socioeconómico de escaso impacto en el equilibrio ambiental, que comienza a desestabilizarse en la medida en que cambia los patrones de producción y vida que incorpora la explotación petrolera en el país.

 En Venezuela se inicia la explotación petrolera a partir del año 1875, después que un terremoto produce su erupción, generando petróleo en grandes cantidades, a través de unas grietas formadas por el movimiento geológico. Este movimiento se realizó en la hacienda “La Alquitrana”, en el estado Táchira, de la cual era propietario el señor Antonio Pulido, quien constituye la primera compañía petrolera en el país la cual bautizó con el nombre de “Petrolera del Táchira” y más tarde crea la primera refinería. En 1914, se descubre el pozo Zumaque I en el campo Mene Grande en la Costa oriental del Lago de Maracaibo, que abre la perspectiva económica importante para el país. En 1926, el petróleo supera los volúmenes de exportación cafetaleras, que hasta ese entonces, seguía siendo el principal producto de exportación. Todo este cúmulo de acontecimientos que operaron en el país a partir del desarrollo de la industria petrolera venezolana, incidieron notablemente en la problemática ambiental, particularmente porque no hubo algún tipo de planificación en función de la protección y conservación de nuestros recursos naturales, lo que progresivamente han conducido a lo que se ha calificado como crisis ecológica en nuestro país.

 La crisis ambiental que actualmente padece nuestro país, y el mundo es consecuencia de la actividad irracional e inconsciente del hombre frente a su entorno y en la adopción de modelos económicos equivocados y sin sustentabilidad.

 El crecimiento poblacional, el desarrollo industrial y tecnológico, la expansión urbanística, la demanda de bienes y servicios: salud, vivienda, agua, alimentos, escuelas, electricidad, cultura, empleo, e infraestructuras, además, de las acciones antropógenas: la tala, la quema, la cacería furtiva, la emisión de residuos sólidos, la contaminación atmosférica, contaminación de los cuerpos de agua, derrames petroleros, emisión de residuos tóxicos, y la deforestación, inciden directamente sobre el espacio natural, social y demás componentes.

 La problemática socio-ambiental se acrecienta cada día, generando más demandas y desequilibrios ambientales. Todas la variables anteriores, aunada al incumplimiento de las normativas legales vigentes en materia ambiental, la falta de conciencia y participación ciudadana en el reclamo de sus derechos fundamentales, protección de su hábitat y programas de educación ambiental holístico dentro del sistema formal e informal, amerita acciones contundentes adecuadas dentro del concepto del desarrollo sustentable que conduzcan hacia el equilibrio hombre-naturaleza.

 Entre las principales causas de la modificación de los ambientes naturales en Venezuela, mencionamos la explotación maderera con criterios mineros lo que ha permitido la desaparición de maderas finas. Otra causa de destrucción de nuestros bosques y su consecuente erosión del suelo en aquellas áreas inclinadas son los incendios forestales, algunos de los cuales, se producen por falta de controles de quemas en conucos y sabanas. Otra causa es el conuco de subsistencia, que ha sido una mala práctica en la distribución de la tenencia de la tierra y el dominio del latifundio en las mejores tierras de gran potencial agrícola. 

 En los estudios realizados por Contreras (1977), indican que: Entre la causa que debemos precisar es la expansión en gran escala de la actividad ganadera y agropecuaria, en grandes extensiones de tierras de alto valor productivo. Otro factor importante, en la destrucción del paisaje natural es, la expansión y ocupación de tierras de valor agrícola o en planicies inundables para el desarrollo de grandes urbanismos, ciudades e industrias, La más grave intervención humana sin duda se ubica en la región Andina, causando serios problemas de erosión del suelo. El caso del Río Chama, la cuenca del río Motatán, El Torbes, Perijá, Valles del río Yaracuy, y cuenca del Lago de Valencia, son los casos más estudiados (p, 44). 

 La intervención de los ambientes en Venezuela disminuye la potencialidad de sus tierras cultivables y por ende el potencial productivo del país, lo que incide en la producción de alimentos y en su economía. A pesar de los grandes esfuerzos iniciados por la revolución Bolivariana en este campo, aplicando la ley de tierras, promulgada el año 2002, desde la ley habilitante, como política del comandante Hugo Chávez, contra el latifundio, aún persisten áreas que deben ser intervenidas para darles el adecuado uso debido a su gran potencialidad agrícola.

 El ordenamiento del ambiente físico y natural sería lo apropiado para cualquier país, aunado a estudios ecológicos de los ambientes naturales que podrían ser intervenidos o no. Todas las medidas, que puedan adoptarse en esta materia, deben ser sistematizadas y acompañadas de estrategias de educación ambiental para crear una cultura ecológica que regule las interrelaciones hombre-naturaleza. 

 Es menester conocer que somos parte de este sistema planetario y que los cambios climáticos globales actuales también nos involucran, por cuanto, constituimos el quinto país mayor productor de petróleo mundial, además, fuimos firmantes del Tratado de Kyoto para la reducción de emisiones tóxicas a la atmósfera y a la capa de ozono: (CO2, Metano, Clorofluorocarbonos, etc.). 

 Es necesario precisar, que en la medida que adoptemos adecuadas estrategias de manejo de recursos naturales, se debe involucrar a todas las personas y sectores sociales organizados, entes gubernamentales, medios de comunicación, para que generen aportes en pro de la defensa y conservación de la naturaleza.

 El Cambio Climático Global.      
 En estos momentos se produce lo que se ha etiquetado como cambio climático, cuya característica principal es el calentamiento de la tierra. En rigor, hablar de un cambio climático para catalogar las modificaciones que hoy están ocurriendo en todo el mundo es un eufemismo, porque el término deja la impresión que esos cambios son naturales desconociendo las fuerzas sociales que la originan, además que esa noción transmite la posibilidad de adaptación, que bien visto el asunto, es una perspectiva en realidad inexistente. Si en efecto, tuviéramos ante un cambio natural, las especies, desde el punto de vista evolutivo, tendrían que generar mecanismos adaptativos de supervivencia en su hábitat. 

 Tal Como lo expresa Vega (2008): Resulta mucho más apropiado de hablar de “trastorno climático” puesto que se está presentando una perturbación acelerada del clima, causada por la acción de determinadas fuerzas sociales, cuyos niveles de producción y consumo conducen inexorablemente a la catástrofe, porque las modificaciones climáticas no darán tiempo de adaptarse, sencillamente a ese ritmo significan el fin de la sociedad humana. Teniendo en cuenta los impactos negativos que las modificaciones climáticas tienen sobre las sociedades, cultura y pueblos de diversos lugares de la tierra, en forma inmediata sobre las regiones periféricas y de los más pobres, puede afirmarse que el calentamiento global se ha convertido en un arma de destrucción masiva, como se explica en los casos del tsunami del año 2.004, que azoto Indonesia, Sri Lanka, India y otros lugares de Asia (p, 251).

 La Tierra Se Calienta 
 En el artículo publicado por Slipp (2010), en la revista fortune, manifiesta: El tema del calentamiento global está al rojo vivo. Es improbable que se llegue a un acuerdo mundial sobre qué hacer con respecto al calentamiento terrestre, pero algo si es evidente: el tema incomoda a los políticos, genera incertidumbre en los negocios y nos inquieta a todos”(David Slipp). 

Uno de los principales problemas es el de las emisiones que producen el efecto invernadero (principalmente dióxido de carbono proveniente de la combustión de carbón y petróleo).La Unión Europea ha propuesto reducir las emisiones un 15% por debajo de los niveles de 1990 para el año 2010. (Fortune. No 17. 2010. P. 7). Desde 1998, los investigadores se han reunido y analizado miles de registros de temperaturas de tiempos inmemoriales. En su conjunto, la información muestra un aumento gradual de la temperatura promedio mundial. Los 11 años más calurosos del siglo han ocurrido a partir de 1980, lo que anula cualquier duda que pudiera quedar al respecto. Otros indicios delatores indican que, los niveles del mar ha aumentado entre 5 y 10 pulgadas en el último siglo. Comparando con la década de los 50s, la primavera llega hoy una semana antes en las latitudes norteñas. Los glaciales alpinos se están derritiendo. Incluso los más escépticos reconocen que la tierra se ha calentado cerca de un grado Fahrenheit desde 1850. 

 El Modelo de Desarrollo Sustentable.

 El concepto de Desarrollo Sustentable, fue utilizado por primera vez en el reporte, denominado "Nuestro Futuro Común", publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Comisión Brundtland. En este documento se identifican los elementos de la interrelación entre ambiente y desarrollo y, se define que "el Desarrollo Sustentable es aquel que puede lograr satisfacer las necesidades y las aspiraciones del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades y aspiraciones". A su vez, se hace un llamado a todas las naciones del mundo a adoptarlo como el principal objetivo. A raíz de ello, se desarrolló la Conferencia de las Naciones unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, más conocida como la Cumbre de La Tierra, realizada en Río de Janeiro, Brasil el año 1992. Este evento contó con la participación de 179 gobiernos democráticos y más de 100 jefes de estados, además de representantes de ONGs, movimientos sociales de mujeres y hombres, de campesinos y pueblos indígenas. El primer principio de la Declaración de Río coloca a los seres humanos al centro de las preocupaciones relacionadas con el Desarrollo Sustentable, reconociendo el derecho de una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. Define la Agenda 21 como un programa de acción en todos los ámbitos que competen al Desarrollo Sustentable, considerando las dimensiones sociales y económicas, la conservación y gestión, de los recursos naturales para el desarrollo, el fortalecimiento de los grupos principales y los modos de ejecución. En este contexto, se propone que cada país elabore, anualmente, un informe nacional respecto a sus avances en lo relativo a este programa de acción, así como, constituir un ente representativo denominado Consejo de Desarrollo Sustentable, con el objeto de asegurar la participación de los grupos principales de la sociedad en los procesos de decisión relativos al Desarrollo Sustentable. A partir de la publicación del informe del Club de Roma con el título: "Los Limites del Crecimiento", se ha desatado una serie de polémicas en relación a la función de los recursos naturales y el desarrollo. De acuerdo con los planteamientos de Chesney (1993), al hacer referencia a modelo de desarrollo sustentable considera que: Continuar con el desarrollo y el crecimiento económico, a la vez de tomar los recaudos necesarios para la protección del medio ambiente, y de sus recursos no renovables, nos plantea el desafío de un futuro tecnológico que se verá condicionado por estas nuevas limitaciones ambientales. Nuestra forma de vida actual debe, entonces, unirse para la protección de la naturaleza dentro de la concepción del desarrollo Sustentable. Lograr el desarrollo sustentable no es sólo cuestión científica o técnica, ni un asunto de legislación, incentivos económicos o lineamientos morales. La importancia de los cambios culturales económicos y políticos requiere del concurso del concurso de todos los grupos de la sociedad. En este panorama, la educación es el centro vital de estas ideas. Es la base para adquirir conciencia y sostener voluntades políticas, es el motor del necesario conocimiento científico y técnico y es crucial para la formación de valores, la adquisición de conocimientos, actitudes y para permitir que los ciudadanos puedan realizar su compromiso para construir un futuro sustentable. 

El fundamento del desarrollo sustentable es una nueva ética basada en el respeto y la consideración a otros y para la tierra. (p. 77). 

 Legislación Ambiental en Venezuela 
 El Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR), es el ente oficial encargado de manejar las normas sobre el tema ambiental, fue creado en 1977. Fue la primera institución creada en Latino América. Actualmente, se denomina, Ministerio del Poder Popular para el Ambiente. Según la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), con el fin de resguardar el equilibrio sociedad-ambiente, en su artículo 127, sobre los derechos ambientales, establece: Es un derecho y un deber de las generaciones proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá al ambiente, la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se refiera a los principios bioéticos regulará la materia. (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Artículo 127). En lo referente a los derechos ambientales, el Estado debe garantizar conjuntamente con las sociedades, un ambiente libre de contaminación, en donde el aire. Suelo, agua, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, estén protegidas, política ambiental que va de la mano con la campaña de concienciación que desde siempre ha existido en la sociedad venezolana y que se inicia en el proceso de formación del niño, niña y adolescente.

 La Educación Ambiental como una Opción
 Durante siglos, la especie humana ha modificado su entorno, su hábitat para adaptarlo a sus necesidades. En la relación hombre-medio ambiente se han instituido valores que promueven una mentalidad de sometimiento del mismo, promoviendo y desarrollando normas de uso que unidas a los avances científicos y tecnológicos que han dotado al hombre de un poder enorme de impacto sobre su entorno, han condicionado su acción depredadora de este sobre el medio ambiente, cambiando las condiciones de vida del planeta y originando efectos nocivos que afectan la calidad de vida en su totalidad. Estos problemas ambientales se originaron debido a las incompatibilidades biofísicas del entorno y las interrelaciones socioculturales actuantes sobre él. Sabemos que las causas de los problemas ambientales son distintas, pero la falta de una cultura ambiental, lamentablemente, tiene gran incidencia en el surgimiento de los conflictos que afectan al medio ambiente. La humanidad se encuentra en una encrucijada y constituye para ella un reto mitigar los daños causados a la naturaleza, preservar los recursos naturales y la especie humana, lo cual implica adoptar un comportamiento ético, sustentado en valores morales humanistas y ecológicos integrados en la educación ambiental. El tema de la educación ambiental, surge a nivel internacional en el año 1972 con la Declaración de Estocolmo, la cual expresa en su principio 19 lo siguiente: Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspiradas en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana (Declaración de Estocolmo. 1972). En los estudios efectuados por Vega (2008), relacionados con la educación ambiental considera que: Hasta ahora la educación ambiental se ha limitado a transmitir conocimientos científicos, relacionados con los ciclos de la materia, los flujos energéticos, las reacciones químicas y biológicas y las relaciones de causa – efecto que se establecen entre todas esas cuestiones, con el objetivo de lograr cambios de actitud individual. Ha predominado una visión reduccionista, técnica y operativa de los problemas ambientales, como si el medio no hubiera sido transformado por la acción de los seres humanos y la sociedad. Con dichas orientaciones, la educación ambiental aparece como “políticamente aséptica” y “neutral”, pues no apunta al corazón del problema: la responsabilidad social del modelo civilizatorio dominante en el desencadenamiento de la crisis ambiental del planeta, lo cual apunta al estilo de vida generado por el capitalismo con sus patrones de derroche consumista de materia y energía y con la explotación de millones de seres humanos (pp. 343-344). La Educación ambiental, aunque no es la panacea para resolver los grandes conflictos ambientales de la sociedad actual, puede considerarse como una opción en la resolución de los grandes problemas ambientales de la sociedad moderna. La creación de una conciencia ecológica, a través, de la planificación de los programas de educación ambiental, para la sociedad, por diferentes medios formales e informales, que de una u otra manera contribuirían al cambio de actitudes de los ciudadanos y ciudadanas ante su entorno de manera positiva. Durante los procesos de cambios protagonizados por la Revolución Bolivariana se contempla como objetivo fundamental la protección ambiental, como estrategias de políticas de Estado. Además, para ratificar el anterior objetivo, nuestra Carta Magna contempla los derechos ambientales de toda la población los cuales están claramente definidos en los artículos 127,128 y 129 respectivamente. Se trata del derecho que tiene toda la población venezolana a disfrutar de un ambiente seguro, sano, y ecológicamente equilibrado, aunado a esto, el Estado tiene la obligación de desarrollar políticas de ordenación territorial integrales atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, con la participación ciudadana. El estado debe proteger los ecosistemas de aquellas actividades que pudieren generar daños y acompañarlos de estudios de impacto ambiental y sociocultural. En fin, se trata de concebir una educación ambiental como un proceso formador del hombre nuevo dentro de su medio socionatural y logre su bienestar individual y colectivo. Se trata, de una concepción de la educación ambiental holística del ser humano, inclusiva y que incorpore al individuo a su entorno ambiental global. En este sentido, la educación ambiental jugará un papel importante para la participación protagónica en la planificación, control, ejecución y transformación de los procesos productivos que le permitan al colectivo una vida sustentable. 

Cultura ecológica 
La concepción de una cultura ecológica implica cambios conductuales en las sociedades, los cuales deben ser compatibles y orientadas hacia la formación de una conciencia ambientalista responsable con nuestro hábitat. Esta concepción ambientalista debe ser científica, ética, de valores positivos y amigables con nuestro entorno. Se trata de concebir el ambiente en forma holística e incorporar cambios conductuales en la sociedad que permitan la participación del colectivo y de las manifestaciones de solidaridad, la tolerancia, el respeto mutuo, la justicia y equidad. En consecuencia, el desarrollo humano sustentable por medio de la cultura ecológica, favorecerá un crecimiento económico que promueva la equidad social, reconocimiento de los saberes ancestrales y que establezca una relación no destructiva con la naturaleza; permitiendo mejorar sustancialmente la calidad de vida de las comunidades. 

Comunicación ecológica. 

(Introducción a la ecología de la comunicación-Vicente Romano-Rebelión).

 “La divulgación científica, y muy en particular, la divulgación biológica, ha facilitado de modo significativo el surgimiento y difusión del ecologismo. Es cada día más evidente que la preocupación ecologista implica "la crítica de esta sociedad y el intento de identificar racionalmente los factores y agentes de una posible sociedad justa y emancipada”. 

La práctica ecologista se contrapone claramente al modo actual de producción, tan depredador tanto en lo material como en lo espiritual. Surge así la conciencia de que “la revolución social moderna sugiere puntos de vista ecologistas”. Ahora bien, en el ámbito concreto de la ecología, el desarrollo tecnológico ha llevado a que hoy día sean los seres humanos quienes determinan su medio, la sociedad, en función de sus intereses. Su dominio de la naturaleza ha llegado a tal extremo que ya se crean entornos artificiales, eso que se denomina realidad virtual y ciberespacio. Los seres humanos se ven obligados a adaptarse cada vez más a la técnica y no a la naturaleza. La creciente conciencia de que la humanidad asiste a una crisis ecológica pone de manifiesto que:  1) El comportamiento antiecológico del ser humano destruye el entorno natural. 2) Las intervenciones en el medio natural tienen repercusiones sobre los seres humanos. En este sentido, el alemán Mathias Donath reivindica que, igual que se habla de Mit-Mensch, del prójimo como compañero, también habría que hablar del Mit-Welt, del mundo con el que vivimos, del mundo como compañero. 3) La relación armónica entre el ser humano y el mundo con el que vivimos requiere principios ecológicos. Como se sabe, las intervenciones técnicas del ser humano no se limitan a la biosfera. 

También afectan a la sociosfera y al ámbito de la comunicación, al medio social humano. Las últimas innovaciones tecnológicas, eso que desde hace decenios se viene llamando Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), introducen nuevas vías de comunicación que implican cambios significativos en el paisaje comunicacional. Las intervenciones tecnológicas en la esfera de la comunicación tienen consecuencias para los individuos y para la sociedad.

 La actual reorganización de las comunicaciones, calificada incluso de "revolución comunicacional" por algunos, presenta las tendencias siguientes: 1) la sociedad dispone de más aparatos técnicos, de más comunicación técnicamente difundida y canalizada; y 2) de más información. Pero también se levantan cada vez más voces que, precisamente por eso o por el uso que se hace de esas TIC, afirman que 3) cada vez hay menos contactos personales, menos comunicación primaria, Se altera la relación entre la función informativa y la función socializadora de la comunicación. Más aparatos tecnológicos y más informaciones suelen traducirse en simple lujo de las pocas sociedades avanzadas y ricas del Primer Mundo respecto de las muchas atrasadas y pobres del Tercero. La reducción de los contactos personales, esto es, el aumento de la soledad, afecta siempre a la salud mental. De ahí la pertinencia de estudiar también la comunicación desde una perspectiva ecológica, esto es, de desarrollar una teoría ecológica de la comunicación (o una teoría de la comunicación ecológica). 

En la comunicación humana no sólo interesan los aspectos cuantitativos, los valores de cambio, sino también los cualitativos, los valores de uso, los que, en última instancia, afectan la calidad de vida.  La ecología de la comunicación establece así un puente entre teoría de la comunicación y ecología humana. En el fondo se trata de estudiar la relación entre medio humano interno y el medio comunicativo externo. Desde esta perspectiva cabe preguntarse : 1) Cómo quieren comunicarse unos con otros los seres humanos, qué actitud tomar ante el medio interno, social y natural. 2) Qué exigencias se derivan de esto para la organización de las condiciones tecnológicas de la comunicación. 3) Hasta qué punto es factible crear o conservar relaciones satisfactorias con el medio interno, social y natural, 4) Cuáles son las necesidades humanas de información y comunicación. 5) Cómo sensibilizar la percepción para las necesidades comunicativas, cómo orientar la acción comunicativa de modo que no sólo tenga en cuenta el aspecto tecnológico, sino también el espiritual, social y ecológico. Se afirma, con razón, que una sociedad es como se comunique. Dada la índole social del ser humano, la relación comunicativa, dialógica, con el otro es consustancial a su existencia, a su calidad de vida. Por eso, cuando la tecnología y los medios masivos sustituyen las relaciones sociales, se tiene una relación parasocial, incompleta, insatisfactoria. Se tiene entonces la comunicación paradógica de la asistencia psicológica a través de los medios, del teléfono (de la esperanza, por ejemplo), horóscopos, tarots,, etc. Por eso hay que reflexionar sobre las nuevas realidades mediales, sobre el empleo de los medios por los receptores y, viceversa, de los receptores por los medios.  

 De ahí que las tareas de una ecología de la comunicación estriben en: 1) Desarrollar tesis teóricas sólidas que puedan servir de principios reguladores de toda actuación comunicativa, así como de baremo para investigar las formas y sistemas de la comunicación humana. 2) Obtener conceptos prácticos para la comunicación ecológica: cómo, cuándo, dónde, por qué pueden o no pueden utilizarse las TIC a corto y a largo plazo para incrementar la calidad de vida, el bienestar del ser humano, la riqueza social. 3) Descubrir las contradicciones de los sistemas actuales de comunicaciones y apuntar vías para superarlas.

 El interés ecológico de la comunicación no debe entenderse sencillamente como descriptivo. Se sustenta más bien en la sospecha de amenaza que se deriva de las experiencias efectuadas hasta ahora por la tecnología. Estas dicen que todo tipo de innovación tecnológica no sólo conlleva efectos deseados y sorprendentes. De todos es sabido que la industrialización del trabajo manual y la aplicación de la tecnología durante los últimos decenios ha llevado a la amenaza grave de la biosfera.(extracto del artículo).

martes, 10 de marzo de 2015

Dependencia y geopolítica Estados Unidos (EUA) ya daba cuenta de su dependencia de minerales al término de la Segunda Guerra Mundial al tiempo que visualizaba desde entonces una futura dependencia petrolera. En tanto que se consideraba que su proyección hegemónica estaba en juego, a partir de ese momento la vinculación entre seguridad y el acceso a los recursos se hizo presente en la agenda de seguridad y de política exterior estadounidense. Frente a tal situación EUA definió establecer una estrategia nacional de almacenamiento, misma que en 1979 contemplaba que, “...además de los proveedores estadounidenses, sólo proveedores canadienses y mexicanos podrán ser considerados como fiables” (NRC, 2008: 28). Para 1991 se consideraban también a los países de la cuenca del Caribe como fuentes fiables (Ibid: 29). Entrado el siglo XXI, EUA clasifica su creciente dependencia de materiales en estratégicos y críticos, esto es, aquellos claves para su economía, con bajo o nulo grado de sustitución y, en el caso de los críticos, relevantes para el complejo militar industrial. Casi en unísono, la Comisión Europea (2010) daba cuenta de la agudización de su dependencia haciendo fuerte énfasis en el rol de China como gran consumidor mundial, pero también como abastecedor de materiales clave. No sobra señalar que el posicionamiento europeo tiene como antecedentes estudios y posicionamientos nacionales de Reino Unido, Alemania, Austria y Francia (Ibid). Reconociéndose como el tercer país que más demanda minerales, después de EUA y China, Japón se posicionó también a principios de este siglo, señalando la necesidad de mantener un sistema de almacenamiento estratégico en tanto que su dependencia a las importaciones de minerales es prácticamente total, pero con mayor énfasis en el caso de aquellos no ferrosos como las tierras raras (Kojima, 2002). Por su parte, como es evidente, China se plantea en el escenario mundial hacer inversiones sustanciales para dotarse de reservas de materiales que no tiene o cuyas reservas nacionales son limitadas ante las demandas de su pujante economía. El interés ha sido progresivo, rebasando lo regional para proyectarse en África y más recientemente en AL. Los patrones crecientes de consumo de China se dan en un contexto en el que ese país no sólo está expandiendo su infraestructura de manera inusitada, sino que además en el que apuesta por desarrollar tecnologías de frontera que demandan minerales específicos, de ahí que, por ejemplo, definiera dar un giro nacionalista con respecto a la gestión de sus reservas de tierras raras -las más importantes del mundo dado el alto grado de concentración de las mismas y por tanto por su comparativamente bajo costo de producción-. En tal panorama, América Latina figura como una región relevante en tanto que cuenta con recursos no despreciables y, en algunos casos, en gran abundancia. Ello queda por demás evidenciado cuando se da cuenta del origen de las importaciones de los países metropolitanos. El Servicio Geológico de EUA, por ejemplo, reconoce que durante 2011, de los 52 minerales reportados con más de un 25% de dependencia (en términos de importaciones) 33 eran abastecidos en un grado u otro por países del continente americano, siendo 20 de América Latina y 25 de Canadá (USGS, 2012). De los casos de 100% de dependencia, denota que la totalidad del cesio y rubidio provienen de Canadá; el 100% del estroncio en mineral de México; el niobio en 85% de Brasil; el fluorospato en un 59% de México; y 48% de la bauxita y bauxita de Jamaica y Brasil (Ibid). Por su parte la Unión Europea ha reconocido 41 minerales clave, de los cuales 14 son críticos (Comisión Europea, 2010). Brasil es estratégico en cuanto al abastecimiento europeo casi del total de niobio y buena parte del tungsteno, pero también contribuye con cantidades no despreciables de aluminio y bauxita, arcilla, hierro, tantalio, berilio, magnesita y grafito. Bolivia y Perú llegan a aportar el grueso del antimonio, mientras que Argentina y Chile del borato. Perú aporta la cuarta parte del telurio y hasta la tercera parte del zinc. Perú y Chile en conjunto aportan la mitad del cobre que demanda Europa. Chile más de la mitad del litio y del renio y hasta la tercera parte del molibdeno. México la cuarta parte de la diatomita y el fluorospato y, junto con Perú, la tercera parte de la plata. Además, Bolivia exporta cantidades pequeñas pero no despreciables de tungsteno y Venezuela de vanadio (Ibid).
Impactos y Conflictos ambientales.- Efrèn Melèndez.2 Desde el momento en el cual el hombre en aras de satisfacer sus necesidades básicas comenzó a interactuar con su hábitat, se desencadeno una serie de transformaciones que han hecho factible el desarrollo de las sociedades y de la humanidad en general. Las acciones antròpicas han constituido un poderoso factor de incidencias en el planeta, incorporando cambios e impactos que de manera voluntaria e involuntaria, no siempre se han justificado. Durante el proceso evolutivo el hombre ha tenido que enfrentarse a múltiples fenómenos naturales para mantener la supervivencia de su especie en el planeta Tierra: Hambre, cambios geológicos, climáticos, etc, obligaron a nuestros antecesores a buscar nuevas opciones de supervivencia. Con el desarrollo de las fuerzas productivas, se produce la naciente evolución de la sociedad, que fue asumida por diferentes grupos humanos tomando en cuenta sus modelos de comportamientos, valores, y su concepción particular del mundo, es decir, sus culturas. Mientras las poblaciones siguieron siendo pequeñas y su desarrollo tecnológico modesto, el impacto sobre el medio ambiente fue solamente local. No obstante, al ir aumentando la población, mejorando y desarrollando su tecnología, aparecen problemas más característicos y generalizados. Este desarrollo propicia el uso y explotación de los combustibles fósiles, y comienzan a explotarse de forma intensa todos los recursos naturales de la tierra, produciendo un desnivel cada vez más acrecentado en la calidad del medio y en su capacidad para mantener la vida. La sociedad moderna se torna cada vez más compleja al tomar recursos de la naturaleza de modo creciente y desechar a la misma una gran cantidad de residuos. El proceso está alterando los ecosistemas y el propio funcionamiento de los ciclos biogeoquímicos, pero a diferencia de civilizaciones pasadas, el sistema actual de producción depreda los recursos y produce entropía (energía y materia disipada) a una velocidad nunca antes registrada en la historia del ser humano. Los efectos de tal dinámica son múltiples, desde el inequívoco cambio climático y la destrucción de la capa de ozono, a la trasgresión de los límites del ciclo del nitrógeno y del fósforo, la acidificación de los océanos, la ruptura del ciclo del agua con miles de represas, el intenso cambio de uso del suelo, la pérdida de biodiversidad, entre otros. Es indiscutible que toda sociedad en desarrollo, sea de cualquier modelo económico, al contemplar sus relaciones sociales de producción, de cualquier modo generarían impactos en su ambiente, pero los cambios que nos colocan en la actual coyuntura son producto de relaciones sociales, productivas y de poder específicas. Se puede argumentar que en general hay una mayor responsabilidad histórica de parte de los países metropolitanos puesto que en la periferia, en promedio, poco menos de la mitad de la población, no tiene hoy día acceso ni siquiera a las más básicas innovaciones producto de la modernidad (e.j. energía suficiente, agua de calidad, servicios de saneamiento o médicos, ya no se diga de telecomunicaciones, entre otros). Consideramos, que la responsabilidad está claramente diferenciada entre las naciones como de sus propios gobernantes y habitantes. El problema es el resultado del modelo adoptado y de cómo éste actúa e impacta frente a la naturaleza. No se trata de concebir la naturaleza y sus bienes de manera contemplativa, no; se trata de la manera cómo actuar sobre los recursos naturales para nuestro beneficio y de la sociedad pero respetando el equilibrio de los ecosistemas. La responsabilidad es pues diferenciada, entre naciones como entre sus propios habitantes. El fenómeno es en gran medida resultado del metabolismo social capitalista en tanto que la naturaleza está supeditada a las dinámicas de acumulación de capital más allá de cualquier otra consideración de tipo social, ambiental o cultural, de ahí que no en pocas ocasiones promueva esquemas que desde la perspectiva de la vida son irracionales, despilfarradores y destructivos. El desarrollo en el actual sistema de producción capitalista es prácticamente entendido como crecimiento económico, mismo que requiere de una constante y creciente transformación de la naturaleza y de la explotación del trabajo, esto es, de ciclos ampliados de producción-circulación-consumo. En tal sentido, a la par de una mayor acumulación de capital, atestiguamos un acelerado aumento del metabolismo social. Los datos sugieren que entre 1900 y el 2000, cuando la población creció cuatro veces, el consumo de materiales y energía aumentó en promedio hasta diez veces; el incremento del consumo de biomasa en 3.5 veces, el de energía en 12 veces, el de metales en 19 veces y el de materiales de construcción, sobre todo cemento, unas 34 veces. Para el 2010 las estimaciones rondaban las 60 mil toneladas de materiales al año y unos 500 mil petajoules de energía primaria. El 10% de la población mundial más rica acaparaba entonces el 40% de la energía y el 27% de los materiales. Mientras el grueso de tal población se ha concentrado en las últimas décadas en EUA, Europa Occidental y Japón, en contraparte, las regiones que principalmente han abastecido el mercado mundial de recursos naturales han sido América Latina, África, Medio Oriente, Canadá y Australia. China, Corea del Sur, Malasia e India se colocan como importadores netos de recursos en los últimos años. Esta situación es una clara advertencia del futuro socioambiental que se avecina y debe inquietarnos, por cuanto las proyecciones de las próximas décadas predicen un consumo creciente y muy desigual. De seguir sin cambio alguno, el aumento en la extracción de recursos naturales podría triplicarse para el 2050, mientras que si se opta por un escenario moderado, el aumento sería en el orden del 40% para ese mismo año (esto es unas 70 mil toneladas en total). El deterioro ecológico a nivel global en los últimos años se ha agudizado, esta situación ha sido provocada por el uso indiscriminado de los recursos naturales, unido al desinterés de los países responsables de estas dramáticas condiciones, que afectan a la naturaleza y por consiguiente a la sociedad y al ser humano, incluida su salud. Los países pobres y los que están en vías de desarrollo son los más afectados con la destrucción del medio ambiente, y al mismo tiempo, los gobiernos y pueblos democráticos y progresistas, con sus proyectos sociales humanistas son los que se enfrentan hoy con sus ideas y acciones al uso egoísta, desmedido y perjudicial del medio ambiente por los países poderosos. Una de los conflictos mundiales de alta preocupación actual es el cambio climático concebido como un fenómeno asociado a la irracional utilización de los recursos naturales que ha provocado transformaciones irreversibles en el clima, situación que en la época actual afecta notablemente a las personas. El desarrollo económico se ha acompañado del uso de combustibles fósiles que han provocado el denominado "efecto invernadero", principalmente por la generación de dióxido de carbono y metano, lo cual tiene implicaciones en el clima mundial. Son evidentes los fenómenos naturales catastróficos que surgen y se intensifican por la acción del cambio climático, tales como huracanes, tsunamis, inundaciones por grandes lluvias, más frecuentes en los países en vías de desarrollo que presentan más probabilidades de ser particularmente vulnerables a padecer inundaciones debido a que habitan en áreas de alto riesgo, como las planicies tendentes a las inundaciones y las zonas costeras. Están ocurriendo además fenómenos frecuentes como las intensas sequías, calores excesivos en países con clima invernal, el deshielo de los glaciares polares y los movimientos de las plantas y animales hacia altitudes superiores, entre otros. Los países que sufren la pobreza extrema se perjudican mucho más con los efectos del cambio climático puesto que poseen infraestructuras de salud pública deficientes y sin cobertura para las poblaciones más necesitadas. La sociedad actual pareciera asumir una mirada contemplativa de los fenómenos e impactos mundiales. Hace falta una actitud humana más consecuente, responsable y sostenible que influya de alguna manera en la transformación del comportamiento actual sobre el cuidado del medio ambiente. Las grandes potencias industriales y capitalistas del mundo han sometido y saqueado a los pueblos pobres, a través, de sus prácticas extrativistas dejando hambre y pobreza. El sistema capitalista y los países industrializados imponen al resto de los países del mundo su egemonía y prueba de ello es el incumplimiento, por parte de los Estados Unidos de Norteamérica, del tratado de Kyoto sobre la reducción de los niveles de dióxido de carbono. Por su parte, los países del Mercosur, el Alba y otros del tercer mundo continúan luchando por un mundo mejor y posible, por la supervivencia de la especie humana en nuestro planeta Tierra. James Lovelock, uno de los científicos más reconocidos y polémicos de la segunda mitad del siglo XX, y estudioso del deterioro ambiental plantea que la humanidad se enfrenta a un momento crucial en su historia, que de su concepción del mundo, de su actitud y su capacidad para rediseñar su modo de vida, dependerá que pueda sobrevivir como especie en el planeta. Otros exponen, que se requiere de nuevos paradigmas alternativos al capitalismo, más democráticos, participativos y humanos, que se requiere además aceptar los retos y los peligros a los que han llevado las contradicciones originadas por un desarrollo no sostenible, irracional, consumista y utilitario del medio ambiente. Esta concepción implica cambiar estilos de vida y asumir una postura ética y solidaria con todas las formas de vida del planeta.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La ecología, fundamento de la ciencia ambiental. Desde hace tiempo se ha venido sosteniendo que la ecología es la ciencia destinada a salvar a la humanidad de los peligros que la acechan, derivados de un continuo y agresivo deterioro de la vida en todas sus manifestaciones. La ecología concibe al mundo real integrado por interrelaciones que se establecen entre los seres vivos y su entorno. Uno de los aportes más significativos de la ecología a la ciencia ambiental ha sido la concepción ecosistémica de la naturaleza. La ecología considera que el mundo viviente se encuentra constituido por sistemas ecológicos o ecosistemas, es decir, por conjunto de elementos y factores que interactúan, a través, de interrelaciones ecológicas y cumplen un objetivo común. Asume que el ecosistema es la unidad básica estructural y funcional para el estudio de la ecología. Es menester, indicar que muchos conceptos y precisiones teóricas sobre la ecología han sido revisados e integrados, a los fines de formular una teoría sólida de la ciencia ambiental. La ecología es la ciencia que ha brindado importantes aportes científicos para la consolidación de la ciencia ambiental. Como lo manifiesta Mateos (2004) “El enfoque ecosistémico de abordar los problemas ambientales, es de suma importancia, por cuanto es menester considerar todos los elementos involucrados en el conflicto: El enfoque sistémico es uno de los enfoques generales interdisciplinarios, que constituye un medio metodológico para el estudio de los objetos integrados y de las dependencias e interacciones integrales. Se dirige a conocer los mecanismos de integración de los sistemas, o sea las formaciones integrales, que constituyen unidades integrales, todos, formados por elementos interrelacionados e interactuantes que no pocas veces son heterogéneas. Al mismo tiempo, se tiene en cuenta, que cada sistema constituye el elemento de un sistema más grande o jerárquicamente superior. El enfoque Sistémico ha desempeñado un significativo papel en el descubrimiento y la construcción del mundo multidimensional y de múltiples niveles de la realidad en un sistema de conocimientos científicos, siendo muy necesario y productivo en el estudio de los fenómenos complejos. A estos fenómenos pertenecen los paisajes, la interacción entre la biota y el medio, la interacción entre la sociedad y la naturaleza, la interacción del hombre con su entorno (p.3). La complejidad sistémica es un enfoque científico, que permite ver la realidad desde una determinada plataforma. Utilizar el enfoque Sistémico, implica aceptar principios, definir conceptos y nociones, y utilizar los métodos y procedimientos científicos desde una determinada óptica. Es así asumir el compromiso de la complejidad. Consiste además en un camino para construir la concepción del Desarrollo Sostenible desde la óptica de la Sustentabilidad (Idem). La Teoría General de Sistemas constituye la base metodológica de lo que en la actualidad se conoce como pensamiento sistémico. La concepción Sistémica para el análisis ambiental considera que la materia se organiza en diferentes niveles, que son diferentes y heterogéneos y que mantienen su identidad. El enfoque Sistémico debe ser utilizado de manera dialéctica, y no mecanicista, para que nos permita entender las interrelaciones entre el todo y las partes para la formación de los diferentes niveles y totalidades. Los niveles y totalidades tienen diferentes formas de organizarse, de estructurarse y de funcionar, que al interactuar forman una arquitectura sistémica con tendencias al equilibrio dinámico en un ecosistema cualquiera (Ibidem p, 4). Para el científico social Vegas (2014), en sus estudios relacionados con el ecosistema considera lo siguiente: La noción de ecosistemas ayuda a entender la magnitud de los problemas ambientales que hoy padecemos, en la medida en que su destrucción se constituye en la principal manifestación de la inviabilidad ambiental del modo de producción capitalista. Por ecosistema puede entenderse a los conjuntos o escenarios en que se produce la vida. Un ecosistema determinado está definido por “el medio abiótico físico-químico y las manifestaciones bióticas a las que sirve de soporte: microbios y bacterias, plantas, animales”. Para las sociedades los ecosistemas han sido fuentes de riqueza y bienestar, en la medida en que no solamente son ensamblajes de especies sino de “sistemas combinados de materia orgánica e inorgánica y fuerzas naturales que interactúan y se transforman”. La energía que permite el funcionamiento del sistema proviene del sol, siendo dicha energía absorbida y convertida en alimento por plantas y otros organismos que realizan la fotosíntesis y que se encuentran en la base misma de la cadena alimentaria. El agua es el elemento crucial que fluye a través del sistema ( p,3 ). Los ecosistemas tal como lo conocemos en la actualidad han evolucionado durante millones de años y no pueden ser sustituidos ni recuperados por procedimientos tecnológicos. La desaparición de cualquier ecosistema supone eliminar posibilidades de subsistencia para los seres humanos por la sencilla razón de que “los ecosistemas hacen que la Tierra sea habitable purificando el aire y el agua, manteniendo la biodiversidad, descomponiendo y dando lugar al ciclo de nutrientes y proporcionándonos un abanico de funciones críticas. Los ecosistemas son dinámicos y se regeneran constantemente en forma natural, pero en la medida en que las fuerzas destructoras del capitalismo se generalizan pueden desaparecer, en razón de que cada ecosistema interactúa de manera compleja con el ambiente y la comunidad biológica que lo habita, lo cual a su vez lo hace particularmente vulnerable (Idem).
Ambiente y Ecología El desconocimiento de la verdadera significación del término ambiente, es sin dudas, el importante problema que confronta la actual crisis ambiental. Concebir el ambiente dentro de lineamientos tradicionales y parcelados, limita el estudio de los problemas ambientales en forma global, sistémica y holística, como debe ser. León (1981) manifiesta que: Concebir el ambiente de una manera fraccionalista ha generado enfoques sectoriales y causalístico de la problemática ambiental, destacándose una ecología biologicista profesional, un ecologismo militante, un conservacionismo sentimentalista, esteticista, eticista, y un proteccionismo radicalizado. A parte, de los “patólogos ambientalistas”, quienes se preocupan por los síntomas más que por las verdaderas causas del problema. Estas confusiones generan multiplicidad de orientaciones e impiden una clara comprensión de la problemática ambiental y sus soluciones. Ante este panorama, ha surgido una Ecología que ha desarrollado fundamentos teóricos y avanzados métodos de investigación para abordar la problemática ambiental, orientando a otras ciencias hacia consideraciones más globales (p. 67). De acuerdo con el criterio de Bansart (2009) considera que el ambiente puede explicarse de la manera siguiente: El ambiente es el contexto que rodea al ser colectivo. Este no es independiente del ambiente. Forma parte de él. El antropocentrismo hizo que el ser humano fuera considerando su ambiente como una especie de envoltorio. Es por esta razón que a veces se utiliza, como sinónimo de ambiente, la palabra “entorno”, como si éste fuera un escenario en el cual el ser humano va actuar. El ambiente puede definirse como el espacio físico y humano en el cual el ser colectivo se está desenvolviendo. Su mismo desenvolvimiento provoca una modificación (positiva o negativa), del oikos del cual forma parte (p. 21). La cultura ecológica es ciencia y conciencia: es sensibilidad ecológica (no sensiblería) y conocimiento; también es acción. Es necesario lograr una comprensión de los fenómenos y ser capaz de relacionar entre sí las dinámicas de la naturaleza con las dinámicas sociales. Es necesario determinar un gran número de relaciones en la naturaleza y en las sociedades humanas, y observar las interrelaciones que existen entre las dos. Luego, es preciso comprometerse mediante una praxis ecológica (Idem). La cultura ecológica no es únicamente una visión global y externa de los equilibrios y desequilibrios que van ocurriendo en el mundo, sino la comprensión de numerosísimas interrelaciones que existen entre las especies (entre las cuales se encuentra la especie humana) (Idem). Cuando pretendemos caracterizar a la ecología como la ciencia que estudia la estructura y función de los ecosistemas, es menester, tomar en consideración que esos sistemas son complejos y que están constituidos por seres vivos que comparten un mismo hábitat con condiciones bien específicas. De aquí que, conocemos diferentes ecosistemas como: manglar, sabana, páramo, selva nublada, médanos, marino, etc; cada uno adaptado a condiciones climáticas, edafológicas, altitud, etc, desarrollando una flora y fauna muy particular. Lo importante, en los ecosistemas, son las diferentes interrelaciones entre sus distintos componentes, y en particular, la influencia que pudiera tener el ser humano en ellos, al modificar y afectar el equilibrio dinámico. La palabra “Ecología”, fue propuesta por el biólogo alemán Ernst Haeckel en 1869. Por lo general la ecología se define como el estudio de las relaciones de los organismos o grupos de organismos con su medio, o la ciencia de las relaciones que ligan los organismos a su ambiente. Odum (1979) afirma que: El término ecología, proviene de la raíz griega oikos, que significa “casa”, combinada con la raíz “logos” que significa la “ciencia” o el estudio de”. De tal manera que, literalmente hablando, la ecología se refiere al estudio de los pobladores de la tierra incluyendo plantas, animales, microorganismos y el género humano, quienes conviven a manera de componentes dependientes entre sí (p. 11). La Ecología suele dividirse corrientemente, para la realización de mejores estudios de su objeto en: Autecología y Cinecología. La primera (Autecología) se ocupa de estudiar el organismo o la especie individuales, de sus historias y comportamientos biológicos como medios de adaptación al mundo circundante. La segunda, cinecología estudia a grupos de organismos que están asociados unos con otros formando una unidad. Otra manera de concebir a la ciencia ecológica o ecología, es atendiendo al tipo de estudio que pretenda efectuar. Así, podemos observar que atendiendo el tipo de hábitat o medio ambiente de estudio tenemos ecología de agua dulce, ecología marina, ecología terrestre, ecología humana, etc. Aunque los principios básicos sean los mismos, las clases de organismos, las relaciones recíprocas con el individuo y los métodos de estudios podrán ser, con todo, totalmente diferentes en relación con medios distintos. En ecología, las subdivisiones son útiles en tanto que facilitan el estudio y la comprensión y sugieren medios apropiados de especialización dentro del campo de estudio. Concepciones Sobre la Ecología Según Duvigneaud (1978) la ecología puede definirse, teóricamente, como: El estudio del hábitat, del hábitat de los seres vivos (oikos=hábitat). A pesar de ello, se considera que la ecología es la ciencia de las relaciones de los seres vivos con su ambiente; los seres vivos están estrechamente integrados en su entorno, de modo que la ecología es la ciencia de los sistemas biológicos funcionales y complejos llamados ecosistemas; comprende también el estudio de las relaciones de los seres vivos entre ellos (p. 1). Uno de los objetivos principales de la Ecología es el logro de la armonía entre ambiente y desarrollo. Desde el punto de vista humano podría decirse que es este el objetivo fundamental de la ecología y el que le concede importancia social e histórica a esta ciencia. Vega (2008) considera que: “En concordancia con los múltiples intereses sociales y económicos existentes en la sociedad capitalista, se encuentran diversas corrientes de pensamiento ecológico” (p. 318). Las tendencias políticas e ideológicas sobre el medio ambiente pueden agruparse en tres grandes grupos, ecologismo tradicional, ecologismo productivista y ecologismo radical, definiéndolas de la siguiente manera: Ecologismo tradicional: Es el que asume la crisis ecológica desde una perspectiva puramente ambientalista que se preocupa de manera exclusiva por la preservación de las áreas silvestres para salvar diversas especies y promocionarlas como zonas de recreación. No cuestionan de ninguna forma al capitalismo y se centran en las soluciones técnicas a los problemas ambientales. Aquí se encontraría básicamente lo que se denomina la ecología profunda cuya preocupación por los seres humanos, y sobre todo por los pobres, se acerca a cero. Ecologismo productivista: Aunque reconoce la interacción del hombre con la naturaleza parte de una tradicional concepción de la economía que concibe a esta última como un reservorio inagotable de recursos que puede explotarse de manera ilimitada. Disocia los problemas técnicos de los problemas sociales subordinando las cuestiones ecológicas a las necesidades del capitalismo. En este tipo de ambientalismo se podrían ubicar las tendencias que corresponden a lo que se denomina genéricamente como la “ecología de los ricos”, entre los que aparecen algunas vertientes de la ecología política, de los partidos verdes europeos, de la tecnocracia ecológica enquistada en el Banco Mundial, La CEPAL, La ONU, muchas ONG, e instancias similares. El Ecologismo radical: Este se sustenta en la concepción que el ser humano es parte de la naturaleza y por lo mismo interactúa con el medio ambiente. Al estudiar la crisis ecológica vincula los aspectos sociales y ambientales y responsabiliza directamente al capitalismo como el culpable de la destrucción ambiental. (Idem). Estructura de un Ecosistema Un ecosistema es una unidad ecológica que es objeto de estudio de la ecología. Esta unidad, está constituida por organismos que interactúan entre sí en la búsqueda de su equilibrio dinámico. Un ecosistema, puede definirse como, un sistema funcional que incluye una comunidad de seres vivos y su ambiente. De acuerdo con Sarmiento (1980), el ecosistema se considera como: Una unidad ecológica definida fundamentalmente en base a su dinámica, es decir es un sistema abierto en el cual de acuerdo con un conjunto de condiciones de contorno relacionadas con la atmósfera, el sustrato, y los demás sistemas que lo rodean, se produce un continuo intercambio de energía y de materiales, con una circulación ininterrumpida a través de los distintos comportamientos funcionales que lo componen: vegetales, fauna, suelo, agua, etc. Al conjunto de estos procesos dinámicos de intercambio o de flujo dentro del ecosistema, producto a su vez de los aportes hacia los mismos y de las exportaciones desde ellos hacia el medio circundante, lo podemos denominar, por analogía con el funcionamiento de un organismo vivo, “el metabolismo del ecosistema” (p.197). Los innumerables seres vivos que componen la biocenosis están unidos por relaciones de todo tipo, entre las cuales las más importantes son las de naturaleza alimentaria y corológica, es decir, las relativas a una situación de constante lucha por los alimentos y por el espacio. Este conjunto de seres vivos interrelacionados con su hábitat, constituyen el ecosistema. La estructura de una biocenosis puede ser clasificada dependiendo de las interrelaciones alimentarias entre ellos. De esta forma, los encargados de producir y acumular la energía potencial mediante la fotosíntesis o quimio-síntesis, en forma de materia orgánica, se denominan productores, éstos representarán el punto inicial de las cadenas tróficas. Estas cadenas tróficas se interrelacionan con ciertos niveles de consumo en una serie jerarquizada, en la que podemos clasificarlas así: A.-productores (Autotrofos), son, en su mayoría, las plantas verdes que, a través, de la fotosíntesis transforman la energía luminosa en energía química potencial acumulada en compuestos orgánicos (glúcidos, prótidos, y lípidos), a partir de minerales aportados por el medio. B.-Los consumidores (Heterotrofos), que se alimentan de la materia orgánica ya elaborada. Los consumidores se clasifican de acuerdo a su posición en la cadena trófica así: a.-Consumidores de primer orden, que subsisten directamente a expensa de los productores, también se denominan herbívoros. b.- Consumidores de segundo orden, aquellos que se alimentan de los consumidores de primer orden, se denominan carnívoros. c.- Consumidores de tercer orden, quienes se alimentan de los consumidores de segundo orden, también son carnívoros. d.-Los Transformadores, aquellos que descomponen la materia orgánica muerta retornando la materia orgánica al medio inorgánico, Se llaman también saprofitos. Los consumidores de segundo y tercer orden son llamados depredadores, ya que obtienen su alimento de forma violenta, generalmente. A veces, son parásitos de animales, de vida sedentaria. Es necesario aclarar, que dependiendo de la forma, que en un momento dado una especie se alimente, podemos categorizar su posición en la cadena trófica. Es decir, si en un momento se alimenta solo de productores será consumidor primario, o si en otra ocasión se alimenta de un consumidor, tendrá categoría de consumidor secundario o terciario según el caso El Flujo de Energía en El Ecosistema De la energía solar que alcanza la superficie de la Tierra, una fracción muy pequeña es derivada a los sistemas vivos. Aún cuando la luz caiga en una zona con vegetación abundante como en una selva, un maizal o un pantano, sólo aproximadamente entra el 1% y el 3% de esa luz (calculado sobre una base anual) es utilizada durante la fotosíntesis. Aun así, esta fracción tan pequeña puede dar como resultado la producción, a partir del dióxido de carbono (CO2), el agua (H2O) y unos pocos minerales, varios millares de gramos de materia orgánica por año en un solo metro cuadrado de campo o de bosque. Algo parecido, a un total de aproximadamente, 120 mil millones de toneladas métricas de materia orgánica por año en todo el mundo. En un ecosistema la transferencia de energía obedece a las leyes de la termodinámica. Por ejemplo, la primera ley establece que la energía puede transformarse de una forma en otra. Esto lo analizamos cuando la luz solar se transforma en alimento, debido a la fotosíntesis. Por otra parte, la segunda ley de la termodinámica indica que ningún proceso que involucre una transformación energética se presentará, a menos que se produzca una degradación de energía de una forma concentrada a otra dispersa. En el caso de los ecosistemas, parte de la energía que se disipa en forma de energía calorífica no es recuperada, lo cual no es cien por ciento eficiente. El diagrama que se observa en la figura 2, representa el flujo unidireccional de energía y reciclado de materiales que se produce en un ecosistema, donde: la producción bruta: Pb; producción neta: Pn; producción heterotrófica; Ph; y respiración: R. En un ecosistema existe una transferencia de energía de un organismo a otro de forma secuencial. Esta disposición de los organismos para alimentarse es interdependiente y se llama cadena trófica. La estructura comienza con los organismos productores (autótrofos) que transforman la energía solar en materia orgánica; y los consumidores o predadores (heterótrofos) el primer organismo es comido por el segundo; y éste por el tercero en forma sucesiva; formándose los niveles tróficos. Cierta energía y calor se disipa por la respiración. En la mayoría de los ecosistemas estas cadenas están entrelazadas formando tramas alimenticias y pirámides alimentarias.